Domingo, 17 de diciembre de 2017

Club Halter-Tormes, catorce años intentando levantar a un deporte minoritario

Un gran esfuerzo en el trabajo por la cantera, clave del éxito de este equipo

Miguel Ángel y sus pupilos durante un entrenamiento en el Río Tormes

La halterofilia es otra de las muchas disciplinas que luchan por abrirse un hueco en el complicado panorama mediático nacional. Si el bádminton tiene a Carolina Marín como referente, la berciana Lidia Valentín se alza como la esperanza de las levantadoras y levantadores españoles.

“Lidia no es solo una potencia nacional, es posible que pueda llegar a luchar por medallas en los Juegos Olímpicos de Río”, asegura Miguel Ángel, que ejerce de entrenador en el Halter-Tormes, un club que está cerca de cumplir catorce años trabajando por su cantera de una forma intachable.

El Club Halter – Tormes nació, como muchos otros, en torno a la Universidad de Salamanca, el otro club de halterofilia de la ciudad. Los miembros del equipo universitario entrenaban en las pistas del antiguo Jardín Botánico y ahí fue donde surgió la necesidad de crear una sociedad paralela.

Desde sus inicios, el día a día de los miembros del Halter – Tormes se centra en la formación de promesas. “Nos gusta forjar desde cero a los futuros deportistas”, cuenta Miguel Ángel. Actualmente, el equipo está compuesto por dos levantadoras y un levantador, que compiten en eventos nacionales, desde categoría técnica hasta absoluta.

Una de esas levantadoras en Iris Sánchez. Ella ha cogido el relevo de los miembros más exitosos de la historia del club. “Desde un primer momento, nos dimos cuenta de que podríamos hacer un gran trabajo con Iris, llevándola por el buen camino”, asegura el entrenador. La haltera tiene ahora 18 años.

Aunque no tenga un peso mediático acorde al buen trabajo que se realiza, la halterofilia en España está en plena forma. Pese a ello, el bajo presupuesto y las pocas plazas disponibles para representar al país en los eventos internacionales hacen que sea una labor muy complicada llegar a lo más alto. “Iris necesita marcas muy importantes para poder estar algún día arriba del todo”. 

La rutina semanal del equipo está compuesta por tres entrenamientos en épocas en las que no hay competición, que pasan a ser cinco sesiones cuando sí hay. El lugar de trabajo es el Pabellón Río Tormes, aunque no es fácil para el club lograr que las instituciones les cedan recintos deportivos. “Al ser un deporte minoritario, tenemos que justificar mucho nuestro trabajo para que nos dejen usar las instalaciones. Creo que no es justo, porque damos muchos éxitos a la ciudad”, asegura Miguel Ángel.

Fotos: Alberto Martín