Domingo, 17 de diciembre de 2017

¡Que Dios nos pille confesados!

El miércoles se hicieron oficiales en el Boletín Oficial del Estado (BOE) las listas electorales que se presentarán a las elecciones del 26 de junio y, en ellas, se puede observar como buena parte de los cabezas de lista que se presentan por la provincia de Salamanca son “cuneros” o “paracaidistas”, esto es, políticos que aunque se presentan por esta provincia no son salmantinos.

Finalmente, el número de candidaturas que se presentarán por la provincia de Salamanca serán nueve: Partido Popular (PP), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Unidos Podemos (Podemos-IU-Equo), Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía (C’s), Partido Regionalista del País Leonés (PREPAL), Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), Unión Progreso y Democracia (UPyD), Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), y Recortes Cero-Grupo Verde.

De antemano ya se sabe que la mayoría de dichas candidaturas se quedará sin representación, pues el número de diputados que se eligen por la provincia son cuatro, menos de la mitad que candidaturas. Llama la atención el hecho de que, de las formaciones que a priori parecen mejor posicionadas para obtener representación, algunas hayan optado por candidatos de fuera de Salamanca, como es el caso de Ciudadanos (C’s) y Unidos Podemos, cuyos cabezas de lista son de Valladolid y de Madrid respectivamente.

En el caso de Ciudadanos (C’s), el cabeza de lista al Congreso es el vallisoletano Pablo Yáñez, el mismo que fue elegido en diciembre como diputado por Salamanca. En este caso, viendo un vallisoletano representando supuestamente a Salamanca, no puede uno evitar acordarse de un artículo firmado por Luis Rodríguez Miguel en El Adelanto de Salamanca el 21 de enero de 1899, cuando decía: “Como Salamanca, en realidad, no es Castilla la Vieja, ni Extremadura, y sólo históricamente tiene en lo pasado su filiación en el reino antiguo de León, entiendo yo que, aprovechando las felices circunstancias en que actualmente se halla colocada, debe estrechar los vínculos con aquellas provincias que con ella tienen algo de común, más que con Valladolid, que siempre trató de absorberla y anularla”.

Y lo cierto es que, aunque dichas palabras tengan 117 años, vista la deriva de Salamanca en esta autonomía no parece que esas palabras del autor fuesen muy desencaminadas. Mirando la evolución demográfica, en las tres últimas décadas Salamanca ha perdido casi 30.000 habitantes, un número que prácticamente coincide con los habitantes ganados en el mismo periodo por la provincia de Valladolid. No deja uno de acordarse, llegado a este punto, las palabras firmadas por Juan Barco el 24 de abril de 1909 también en El Adelanto: “Provincias casi rivales son hoy Valladolid y Salamanca. En lo intelectual son históricas sus competencias, y en lo material, aunque limítrofes, se hallan separadas por muy hondas diferencias. ¿A qué titulo, ni para qué fines podrían mancomunarse?”.

En todo caso, volviendo a la figura del mencionado vallisoletano que se presenta como cabeza de lista de C’s por Salamanca, cabe señalar que antes de las elecciones de mayo de 2015, había estado contratado como cargo de confianza de su partido en la Diputación de Valladolid, cobrando un salario de 41.323 euros anuales, algo que no parece ir muy acorde con aquello que predican de la regeneración democrática, en que señalan a los cargos de confianza. Pero claro, también en esta formación hablan de procesos de primarias para que los afiliados elijan a sus candidatos, y la realidad es que a los afiliados salmantinos de C’s nadie les ha pedido opinión sobre el cabeza de lista al Congreso, simplemente se ha vuelto a imponer (como ya ocurrió en diciembre) este candidato forastero.

Otro tanto ha ocurrido con Podemos, desde cuya dirección nacional para las elecciones de diciembre se intentó imponer al madrileño Jorge Lago, cercano a Pablo Iglesias, pero que, ante el rechazo de las bases salmantinas reculó, aunque sin elegir un cabeza de lista autóctono, sino una gallega cuyos vínculos con esta provincia eran que había estudiado en la USAL unos años antes.

No obstante, la ‘jugada’ de la dirección nacional de Podemos de cara a estas próximas elecciones ha sido peor aún. En principio sus bases habían acordado que el candidato sería salmantino, y todos los dedos apuntaban al abogado Miguel Ángel Andrés Llamas, persona que se ha distinguido dentro de la abogacía por su defensa de los derechos de los consumidores, poseyendo un alto nivel de formación académica. Pero si bien todas las quinielas apuntaban a él, hecho que se apuntalaba por ser un candidato bien valorado no sólo en el seno salmantino de Podemos, sino también en el de su socio de coalición, Izquierda Unida (IU), la cuestión dio un giro inesperado de última hora.

De esta manera, el propio día en que finalizaba el plazo para presentar candidaturas en la Junta Electoral, sin margen de maniobra, Podemos hizo oficial que el candidato designado por Salamanca sería Jorge Lago. Sí, el madrileño que habían rechazado las bases salmantinas unos meses antes. Esto provocó un revuelo bastante notorio dentro de Unidos Podemos, que llevó a las quejas públicas de buena parte de Podemos Salamanca y al comunicado oficial de Izquierda Unida desmarcándose de dicha decisión, indicando que no la compartían aunque habían pactado que el número uno de la lista lo elegiría Podemos.

Así, se ha corroborado que los mensajes y las realidades difieren mucho entre sí en los casos de Ciudadanos y Podemos. En el último año hemos oído hablar mucho de primarias, de círculos, de que la sociedad civil sea la que se erija en protagonista, pero la realidad, al menos en el caso de Salamanca, es que ni las bases en esta provincia de Ciudadanos ni las de Podemos han elegido a sus cabezas de lista al Congreso, imponiéndose unos candidatos ajenos a la realidad provincial, que desconocen los problemas salmantinos, por mucho que vayan a pasearse este mes por la provincia para hacerse fotos y prometer el oro y el moro.

En cuanto al resto de partidos, en general repiten los mismos candidatos. En el PP el cabeza de lista será José Antonio Bermúdez de Castro, que desde 1996 es uno de los diputados que, pese a poseer casa en Madrid, no ha renunciado a cobrar 1.823 euros cada mes en concepto de dieta por alojamiento. A ello se suman las sospechas de corrupción por haberse dejado olvidado en 2004 en un bar de Santa Marta un sobre con varios miles de euros tras una reunión.

Por el PSOE repite como candidato David Serrada, un hombre tan conocido para la sociedad salmantina como lo pueden ser los candidatos de UPyD (Águeda Arranz), PREPAL (Rafael Diego), PCPE (Casandra Hernández) o PACMA (Julio Alberto Ceballo), y cuya actividad política es bastante desconocida (al menos desde fuera del PSOE), por lo que parece difícil entrar a valorar la misma más allá de señalar su cercanía a Fernando Pablos, esto es, a la cabeza más visible del conocido como “aparato” del PSOE salmantino.

Finalmente, por el Senado la cosa no mejora demasiado, repitiendo candidatos PP y PSOE, unos candidatos que, elegidos senadores en diciembre (3 PP y 1 PSOE), en los cuatro meses de legislatura destacaron por su inactividad total, sin presentar ninguna pregunta o petición de informe al Gobierno. Eso sí, llevándose un buen sueldo a casa cada mes, entre ellos el presidente de la Diputación, Javier Iglesias, que compatibilizaba los salarios de Senado y Diputación, algo que volverá a hacer tras las elecciones de junio si sale elegido nuevamente.

En fin, que se avecina otra legislatura en que ninguno de los diputados elegidos por Salamanca se preocupará como debiera por defender los intereses de la provincia. ¿Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?