Domingo, 17 de diciembre de 2017

No somos iguales

 

Nos estamos radicalizando, olvidando que ningún es (por suerte) igual a otro, pero todos tenemos, el derecho a ser respetados. He visto horrorizada ésta pintada:

“ Muerte a los niños en sillas de ruedas, todos a la cámara de gas, minusválidos de mierda,tontos,mongolos,retrasados”…esto no sucede solo en el Colegio Juan XXIII de Madrid, Salamanca ciudad pequeña, dónde todos nos conocemos, por desgracia hace un tiempo que se está radicalizando, qué los derechos de aquellos que sufren alguna discapacidad bien sea física o psíquica, son mirados con “malas formas” incluso estorban cuando caminamos por las calles del centro en horas punta, y encontramos un joven, o una persona de edad avanzada en silla de ruedas, un ciego tanteando con su bastón, el qué camina con muletas.

 Siento miedo de brotes pequeños, es la semilla, grupos xenófobos, me desenvuelvo por mi profesión, medico-psicólogo en ambientes muy diferentes, puedo decirles que gentes con alguna disminución en sus facultades, no son tratados como merecen. Siempre están los “doñas perfectos” y” los doñas apurados” a ninguna parte.

En  mi Universidad, he puesto en el tablón informativo estas normas, la vista es un buen y potente recordatorio al ir acompañado de lectura.

-A mayor vas a llegar, y seguramente antes de lo que piensas, siente respeto por las personas que han cumplido años, cada arruga de su rostro, es un camino, que seguramente ha dejado alguna lágrima regando su vida, aprende de ellos, tienen mucho que enseñarte. Respeta

-Si tú compañero sufre una discapacidad física: centrate en la persona, no en su discapacidad

-Habla y sonríe con naturalidad

-Inclúyele dentro de tus actividades, le harás sentir vivo

-Ofrece tu ayuda, sí la solicitan o si es obvio que la necesitan, que alguno te contesta mal, es él, no tú el que no sabe responder a un acto generoso

-Si es sordo, habla lentamente y mírale directamente, el que sea sordo o sufra una dislalia… no indica que sea un discapacitado intelectual.

-Se paciente…tienes mucho tiempo por delante

-Nunca muevas una silla de ruedas sin el permiso del propietario

-Los sentimientos es lo más importante de todo ser humano, ¿le agradaría que le dijeran a usted lo que piensa, con quien se cruza?  Seguro que mas de una vez no se sentiría cómodo.

-No eleve el tono de voz, estará en silla de ruedas, pero seguro que tiene buen oído, elevar el tono de voz, no facilita la comprensión

Nunca sabrá si su hijo va ser “mongol de mierda”, ¿Piensa en abortar si lo supiera?…

Si cumplimos estas indicaciones haremos más fácil la vida a los que nos rodean y nos sentiremos interiormente llenos de alegría

¡Ah! Y no olvidemos el lenguaje, vuestra generación estimados alumnos-compañeros, no es la mía, considera con quien hablas, y dirígete a él en términos apropiados.

 

La solidaridad empieza en ti

 

Isaura Díaz de Figueiredo

 

Salamanca a 25 de mayo de 2016