Jueves, 14 de diciembre de 2017

Los mayos de La Querida, poesía, arte y celebración compartida

‘Vamos a sacarlos del barro’, lema de la actividad promovida por los escritores Isabel Castaño y Raúl Vacas en Rodasviejas en colaboración de artistas, escritores, colectivos, músicos…

Un año más, los poetas Raúl Vacas e Isabel Castaño festejan la primavera con una fiesta ancestral que tiene esta vez carácter reivindicativo bajo el lema “Vamos a sacarlos del barro”.

         ¿Qué haría Raúl Vacas con la alergia que no me permitirá asistir a la fiesta de los Mayos en su muy querida La Querida? Seguro que un poema visual lleno de pétalos y abejas, una oda al antihistamínico y una charca de colirio donde abrevar mis males. Porque Raúl Vacas lo mismo te escribe un libro sin costuras que te habla de esto y aquello mientras promueve la lectura en todos los colegios e institutos haciendo de todos los niños Niños raros con dibujos de Tomás Hijo. Poeta, escritor, promotor cultural, es la otra mitad de esta autora mágica que se resguarda en el campo de Rodas Viejas para organizar los talleres, cursos y encuentros de La Querida, la Casa de Vacas… e Isabel Castaño.

         La Querida es muy bien querida, una casa solariega de techos de madera y muros de adobe hecha para el goce de la literatura y de la compañía. En ella el encuentro sabe a los cocidos de Carmen, a la hospitalidad de Aldeanueva de la Bóveda, a risas y a música. En ella habitamos todos los que queremos a esta pareja bienhechora y cualquier excusa: pintura, poesía, yoga, música, naturaleza, cine… es válido para emprender el camino a su corral de encuentro, a su desván de cuentos, a su calor de verso. No sé qué tiene La Querida, pero los que la queremos repetimos, quizás sea el talento sencillo de Raúl Vacas para enhebrar renglones y gentes, quizás el calor humano, absolutamente legendario, de la poeta Isabel Castaño. Isabel, quien se retiró a su casa familiar para cuidar de su madre centenaria, de su hija menor y de los hilvanes de La Querida, es una poeta prodigiosa que ahora, volcada en el doloroso tema de los refugiados, se ha convertido en una activista épica. A esta mujer a la que le cuesta tanto figurar y mostrarse, escritora secreta, anfitriona magnífica, organizadora excelsa, le duele tanto el dolor que, junto a su verso compañero, ha organizado los Mayos de este año con toda la generosidad de los que saben dar todo lo que tienen. Magia, literatura, comida, baile, música, encuentro, actuaciones, juegos, risas, subastas… el campo de la dehesa charra de los toros bravos de Rodas Viejas se llenará de color y de recursos para quien no tienen más que la generosidad ajena como único consuelo.

         “Vamos a sacarlos del barro” dice el lema de este año, y allá irán todos los que en esta ciudad escriben y son solidarios, generosos, alegres, dispuestos. Todos los que sienten la poesía, como Vacas y Castaño, como un acto compartido. Todos os que amamos, todos los que amo. El domingo 29 es el día de la fiesta de un renacer que no tiene nada que ver con esa Europa insolidaria y burocrática, sino con aquello que nos hace humanos: el arte, el encuentro, la generosidad, la justicia y el afecto. Fiesta romana, fiesta celta, fiesta de la divinidad primaveral que la iglesia convirtió en fiesta de María y cruz de Mayo, los mayos de La Querida este año tienen el valor de ser un acto de fe en lo que nos hace mejores, nos hace felices, nos hace humanos. Por eso no puedo por menos que llorar lágrimas de colirio y sentirme ya allí, con todo aquel que quiera querer a La Querida y a todo lo que esta casa abierta y solidaria representa. Y mientras, me pregunto qué haría Raúl Vacas, el poeta, con mi rima de estornudos, mi cómputo silábico de asfixias y mis ojos hinchados, y solo puedo responder que seguramente esbozaría una poesía en endecasílabos como prospecto a una píldora mágica que arregle todas las penas del mundo. Feliz, muy feliz y querido día de los Mayos en mi muy bienquerida Querida de Vacas y Castaño.

Charo Alonso

Fotografías: Fernando Sánchez Gómez