Domingo, 17 de diciembre de 2017

La realidad de los conjuros de amor

Este este tipo de actos no es otro que el de atraer la atención de una persona al punto de que esta caiga, si puede ser, perdidamente enamorada de nosotros. Y todo ello, por supuesto, sin importar quién esté a su lado en ese momento.

A menudo recurrimos a símbolos, conjuros o hechizos cuando nos enamoramos de alguien

Qué duda cabe que el amor es algo a lo que cualquier persona aspira. Tanto hoy día como hace miles de años, la necesidad de tener a otra persona al lado de uno mismo y sentirse querido y valorado ha sido algo que siempre nos ha preocupado. Sin embargo, como es normal, no siempre podemos decir que hemos conseguido atraer hacia nosotros a dicha persona.

Es entonces cuando entran en juego ciertas prácticas, cuya efectividad siempre ha sido discutida, que puede ser que favorezcan este hecho. Unas prácticas en forma de conjuros, de hechizos, de amarres o de sortilegios que a pesar de que muchas personas puedan pensar que son parte del pasado, no solo no es así sino que forman parte de nuestro presente más inmediato.

¿Cuál es el propósito de estas prácticas?

En esencia, aunque detallaremos un poco más, el fin último de este tipo de actos no es otro que el de atraer la atención de una persona al punto de que esta caiga, si puede ser, perdidamente enamorada de nosotros. Y todo ello, por supuesto, sin importar quién esté a su lado en ese momento.

Este propósito que acabamos de mencionar es perfectamente válido para todo tipo de personas y para todo tipo de sexos. Con esto lo que queremos decir es que tanto si estamos en una situación en la que chico busca chico, o una mujer busca un hombre casado, el fin es exactamente idéntico. Quizá por ello, no podemos trazar un perfil de una persona tipo para determinar quiénes son propensas a utilizar este tipo de recursos.

¿Quiénes son las que las realizan?

Este punto es uno de los más complejos de todos. Lo es porque tenemos que mencionar a dos figuras que si bien es cierto han sido claves a lo largo de toda la historia del ser humano, no por ello han estado exentas de polémicas. Nos estamos refiriendo, como seguramente ya habrás imaginado, a las videntes y tarotistas. Estas figuras, expertas en este tipo de sortilegios según ellas mismas, actúan de tres maneras principalmente.

Por un lado tenemos la actuación a través de una consulta de tipo presencial, es decir, podemos acudir a ellas a su consulta de manera que nos puedan aconsejar sobre nuestro caso en particular una vez que hayan analizado nuestra situación mediante cualquiera de los sistemas de adivinación que existen a día de hoy.

Asimismo, y cuando la asistencia presencial no es posible, siempre se puede recurrir al teléfono. Un medio de comunicación con videntes y tarotistas que tuvo un gran auge a principios de la década de los 90 y que todavía hoy lo sigue teniendo ya que se considera la segunda manera más directa de poder mantener el contacto con una persona con estas capacidades.

No obstante, y como consecuencia de estar en pleno siglo XXI, no son pocas las adivinas y cartomantes, las que han tomado la vía de lo digital y han creado su propia plataforma de adivinación como puede ser el caso, entre otros, de LasMejoresVidentes.es. 

¿Qué forma tienen?

Pero llegamos al punto álgido de este monográfico sobre las artes adivinatorias dentro del mundo del amor. Porque, una vez que ya hemos definido cuál es el objetivo y cuál es el canal a través del cual lo podemos conseguir, resta todavía por saber cuáles son las acciones que tenemos que llevar a cabo para que el círculo se cierre. Por ello vamos a describir dos tipos de conjuros sencillos y que son de los que más difusión tiene.

El primero de ellos, perfectamente descrito en imagenesdeamores.org, tiene que ver con la imagen propiamente dicha de la persona a la cual queremos conquistar. Los pasos a dar serían los siguientes.

Deberemos tener a nuestra disposición una pequeña caja de madera noble como pueda ser, por ejemplo, el caso del roble.

En el interior de dicha caja, deberemos introducir algunas fotografías de la persona que nosotros queramos conquistar. Son las denominadas dentro del argot como fotos  de amor.

Una vez que ya tenemos la base, y ahora que ya nos hemos centrado en la persona a la que queremos alcanzar, es el turno de introducir imágenes de amor con frases de amor. Unas imágenes que puede ser un corazón o un pequeño cupido, las cuales, simbolizan el amor universal.

Por último introduciremos algunas pequeñas ramas de olivo y dejaremos sobre nuestra mesita de noche la caja durante un periodo de 30 días. A partir de entonces, deberíamos notar que la otra persona siente cierta atracción hacia nosotros.

Como segundo ejemplo, vamos a mencionar uno que es realmente sencillo desde todo punto de vista y que está basado más en el romanticismo para conseguir a esa persona que ya conoces pero que termina de fijarse en ti. Hay que seguir las siguientes indicaciones.

En un saquito pequeño confeccionado con seda, deberemos introducir algunas imágenes tiernas de amor, o lo más parecido a ello, de ambos, es decir, fotografías en las que salgas tú y la otra persona.

El segundo paso es crucial ya que deberás escribir en pequeños pedazos de papel de color rojo, no olvidemos que este color simboliza el amor, algunas dedicatorias de amor o frases de amor con el propósito de que lleguen a otra persona.

Por último, rocía el pequeño saco con tu perfume favorito y déjalo en tu mesita de noche durante 1 mes. A partir de entonces seguro que comienzas a notar un acercamiento mayor de esa persona.

De todos modos, como te puedes imaginar, son cientos los hechizos y los conjuros de amor que podemos emplear en función de las necesidades que podamos tener y en función de la situación en la que nos encontremos. En consecuencia, desde aquí, te animamos a que analices tu situación personal y explores el gran abanico de alternativas que te ofrece estas artes. Ten en cuenta que al tratarse de sortilegios de magia blanca, las consecuencias siempre serán favorables y nadie saldrá perjudicado en ningún momento.

  • A menudo recurrimos a símbolos conjuros o hechizos cuando nos enamoramos de alguien