Sábado, 16 de diciembre de 2017

El consumo de carburantes encadena cinco trimestres de crecimiento

La recuperación y la supresión del impuesto propician una subida del 7% hasta marzo

La venta de gasóleo ha aumentado un 7% en la Comunidad

El consumo de carburantes de automoción, uno de los indicadores más utilizados para tomar la temperatura a la economía, constata que la recuperación progresa en Castilla y León, en este caso, a un ritmo del 7%. Ese es el incremento en la venta de gasóleo y gasolinas en el primer trimestre de 2016 con respecto a un año antes. El año pasado, gracias a la mejoría económica con crecimiento del PIB incluido, se registró el primer dato positivo desde 2008; en este 2016, con la colaboración de la desaparición del céntimo sanitario, las cifras mantienen el impulso.

En concreto, después de acumular un retroceso del 33,5% en cinco años, el consumo se detuvo en 2013 y se estabilizó en 2014 en 1,7 millones de toneladas. El año pasado se cerró con un incremento del 9,5%, hasta un total de 1,88 millones, de los que el 86% fueron de gasóleo de automoción y el resto, de gasolinas de 95 y 98 octanos. En 2008, la burbuja económica en la que vivía España hizo que el consumo de carburantes rompiera todos los registros y en Castilla y León se vendieron entonces 2,56 millones de toneladas de combustibles de automoción.

En 2015 la Junta redujo en dos tercios de la tarifa autonómica del Impuesto sobre Hidrocarburos conocido como ‘céntimo sanitario’ (en la práctica, unos cuatro céntimos por litro). Su implantación en el año 2012 había multiplicado por cuatro el desplome en los combustibles servidos por las estaciones de servicio de la comunidad autónoma:si en 2011 la caída en las ventas había sido del 5%, un año después se situó en el 19%.

En 2016, el empujón que ha supuesto la eliminación total del gravamen (Castilla y León se ha unido a Cantabria, el País Vasco y La Rioja como únicas comunidades sin tramo autonómico del impuesto de ventas minoristas de determinados hidrocarburos) ha elevado el atractivo de los surtidores de Castilla y León para los conductores. Y ahora ocurre lo contrario de lo que pasaba hasta hace unos meses, cuando los propietarios de gasolineras de provincias como Soria o Burgos, limítrofes con comunidades sin céntimo sanitario, daban la voz de alarma sobre la ‘fuga’ de camioneros.

De hecho, a mediados de febrero el Gobierno portugués tuvo que pedir a sus ciudadanos que no cruzaran la frontera con España para repostar carburante en las estaciones de servicio españolas cercanas a territorio luso, y el pasado abril anunció que a partir del próximo 1 de julio aplicará descuentos a sus transportistas en las gasolineras de tres pasos fronterizos con España, entre ellos el de Vilar Formoso-Fuentes de Oñoro, en Salamanca.

En la comparativa realizada el pasado mes de marzo por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el diésel más barato de España está, por este orden, en Segovia, Salamanca, Soria, Ávila, Navarra, Burgos, Zamora, León, La Rioja, Álava, Palencia y Valladolid; donde el litro costaba, con impuestos incluidos, menos de 97 céntimos de media. Del mismo modo, en gasolina de 95 los costes medios más económicos de todo el país están, de menor a mayor, en las estaciones de Salamanca, Segovia, Soria, Palencia, Burgos, Ávila, Zamora, León, Cantabria y Valladolid; en todas ellas por debajo de los 1,10 euros el litro.

En los tres primeros meses de 2016, los automóviles, camiones y demás vehículos a motor que circulan por Castilla y León han consumido un total de 449.400 toneladas de carburantes, el 7,28% más que en el primer trimestre del año pasado. De ellos, 57.800 toneladas correspondieron a gasolinas, con un incremento interanual del 4,52%, y 391.600 toneladas fueron de gasóleo, el 7,28% más que un año antes, según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), formada por todos los operadores de España y tutelada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.