Lunes, 18 de diciembre de 2017

Y Alejandro atrochará por las fincas con la moral intacta

“Vuelve a tu toreo creativo, cambios de mano. Tus inspiradas trincherillas. Vuelve a acoplarte con tu estilo cabal en el toreo fundamental que deja a las gentes suspensas de tu torería. Artista, en fín, en grado superlativo”
Alejandro Marcos / Cultoro

Hoy, Alejandro Marcos habrá tenido prisa por volver. Echaba de menos, mas que nunca, el cuarto de la casa de "La Fuente" con las paredes pintadas de blanco , con su cama, con su armario y, tal vez, mientras su madre querida vaya sacando las cosas de la maleta se sienta mas tranquilo rodeado de prendas u objetos ligados a su mundo mas familiar y la habitación se teñirá de mas sentido para él antes de que, por la mañana, el sol resplandeciente no tarde en elevar la temperatura y como ha llovido a modo las hierbas de los campos dan muestras de su transformación en una alfombra multicolor de amapolas y tomillos que tapizan de violeta el suelo en primavera. Y Alejandro atrochará por las fincas.

Viene de torear en Madrid y quería volver a la luz brumosa que precede al alba, a correr, a entrenar, al café de la mañana, al calor de la compañía de su maestro Juan José que le brinda el mismo amor que cuando era aquel niño tímido y manejable con cara y planta de torero cuando hoy ya le rodean pandillas de niños y mocitas del lugar con embeleso. El boca a boca de las gentes del campo coinciden en que torea primorosamente a diferencia de torear a dar pases de acuerdo con las reglas del arte, correr la mano como mandan los cánones, el torear de capa con lentitud, con ajuste, con sabor y profundidad. Y volver, volver a torear al campo con las vacas que metan el hocico abajo con mucho son y mucha casta, recrecidas y nobles, bravas o poderosas pero lejos del juego vulgar y sin clase de los novillos de Madrid. Deslucidos y sin codicia, imposibles para instrumentar suertes preciosistas, eficaces y bonitas. ¡Imposible!.
No estés triste Alejandro, porque tu toreo no tiene nada que ver con comentarios peregrinos ignorantes o maliciosos de cuatro escribidores y otros tantos palabreros intrusos indocumentados que no saben lo que dicen. Torerazo en el campo, vuelve pronto a las plazas: pinturero, dando distancias y embarcando redondos y naturales de excelsa pureza que con el género de los de Madrid se convirtió tu tarea en imposible porque los novillos no tuvieron ni genio que, vistas las cosas, hubiese sido un mal deseable ya que la bronquedad o la aspereza que da el genio o la casta mala no propicia la entrega del novillo pero, al menos, no paran de embestir.
Vuelve a tu toreo creativo, cambios de mano. Tus inspiradas trincherillas. Vuelve a acoplarte con tu estilo cabal en el toreo fundamental que deja a las gentes suspensas de tu torería. Artista, en fín, en grado superlativo.
 
Andrés DUQUE ALFONSO