Sábado, 16 de diciembre de 2017

    Nuestras calles en La Alberca

La moza de las ánimas y los misterios de la noche

 La Moza de las ánimas y el misterio de la noche.

Era despertar y oír los cencerros y esquilas de las cabras por las calles, salía muy temprano la piara a los montes donde pastar por esos andurriales* hasta el regreso entre dos luces, y las calles se volvían a llenar de cabras, con su tolón tolón, y su tilín tilín, junto al olor de tomillos y jarales.

También salían en la mañana los garrapatos, estos eran silenciosos, y se pasaban el día en el “Cercao”*, para regresar al toque de ánimas, llegaban ligeros, pues en la cuadra les esperaba el belbajo* con las gamonitas, las mondas, y las patatas espisparrás*, se le echaba en su gamellón.

Más tarde, se oía el tañer de la esquila de las ánimas, la que recorría las calles rezando por las ánimas benditas, y en cada esquina la moza reza una salmodia para que nos acordemos de las personas ya fallecidas que después de tres golpes dice:

 

(con tres golpes de esquila)

“Fieles cristianos,

Acordémonos de las benditas ánimas del purgatorio,

Con un padre nuestro y un ave maría,

Por el amor de Dios.

(tres golpes más de esquila)

Otro padre nuestro y otra ave maría,

Por los que estén en pecado mortal,

Para que su divina majestad,

Les saque de tan miserable estado.

(Finalizando con otros tres golpes de esquila)

Y así recorrer todo el pueblo,

Es el último viernes de cada mes, cuando la Moza de las ánimas, sale a la una de la madrugada, aún recuerdo de niño, cuando oía el tañer de la esquila de la una, y me asomaba a la ventana, para desde allí, ver a un grupo de mujeres, todas vestidas de negro y con sus faroles encendidos, como rezaban, y sus rezos se mezclaban con el rumor de agua calle abajo.

 

Otro de mis recuerdos de la infancia era, cuando los mozos después de tomar unos vinos en la taberna de “El Pardal” o del “Porrina”, salían agarrados por los hombros a cantar por nuestras calles, recordando una canción que decía:

 

De noche cuando me acuesto,

Le rezo a la Virgen,

De la Macarena.

 

Y allí solito en mi cuarto,

A mi Virgencita,

Le cuento mis penas.

 

Otra canción que siempre recuerdo era la que me cantaba el “Escachao” que decía:

 

Eché un limón a rodar,

Y en tu puerta se paró,

Y hasta los limones saben,

Que nos queremos tú y yo.

 

En nuestras calles siempre había sonidos, algunos nos alegraban el ánimo, como cuando los tamborileros, “El Chagüe”, “El Guinda” o “El Curioso”, que con su gaita y tamboril daban el pasacalle, anunciando fiesta para regocijo de todos los moradores.

Las calles de La Alberca, están llenas de sonidos, de silencios, de magia, de misterio, caminar por ellas sea de noche, sea de día, siempre se encuentra esa paz, esos recuerdos ancestrales, llenos de sentimientos que invaden nuestra alma, es por lo que pasear por ellas, te transportan a momentos llenos de vida, llenos de gratos momentos, donde aún sentimos el calor de la mano de esa madre que de niño te cogía y te guiaba, llenas de cariño y mucho amor.

                                                                                     Andrés Barés Calama

          

          En procesión por la calle

 

Vocabulario popular:

Andurriales*= Lugares sin caminos, “Cercao”*= Lugar en el campo cerrado con paredes de granito, Belbajo*,= comida para los cerdos hecha en el caldero a la lumbre, Espisparrás*=Patatas migadas con la mano.