Lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Dependen las multas de tráfico de los vientos que soplan?

Como no suele haber debates públicos sobre esta dolorosa (por lo injusta) experiencia para los conductores españoles, escribo aquí sobre mi experiencia personal de muy antiguo y prudentísimo conductor, esperando que se expresen otras experiencias similares o distintas.

Lo que he observado ( y experimentado) como conductor  la última década, aproximadamente ha sido lo siguiente: hace unos diez años hubo una etapa en la que conducir por carretera o en ciudad equivalía a ser multado, por, supuestamente, ir a uno o dos kilómetros sobre lo marcado en las señales de limitación de velocidad, o incluso, quizás por ir sonriendo. Después vino otra etapa, inmediatamente posterior al 2008, año de comienzo de la crisis, en la que se vaciaron las carreteras tanto que cuando viajábamos, los poquisímos conductores teníamos la sensación de viajar por un país deshabitado; a veces nos saludábamos dos viajeros, contentos de saber que había algún coche más que el nuestro, en kilómetros y kilómetros.  En esa etapa a la DGT se le debió ocurrir que debería tener “piedad” de los contados conductores, pues si también esa minoría era multada, se corría el riesgo de vaciar por completo la red viaria.

Ahora ha llegado una tercera etapa, más “animada”, en número de coches que viajan…y en multas de todo tipo. Desde que se han sacado de la manga la estrategia nada ética de que si pagas rápidamente te descuentan el 50% de la sanción, parece que los de la DGT se han envalentonado y ponen multas “a gogo”, sin ton ni son. Solo puedo recurrir a mi experiencia para probar esto; pero no es poca prueba. Mis circunstancias personales en cuanto a conductor son: después de muchos años de trabajo (y de conducir) me ha tocado la etapa ¿jubilosa?, de la jubilación. No tengo nunca ninguna prisa por llegar a ningún sitio, capital o destino, simplemente voy, viajo, disfruto dentro de lo posible del trayecto; y como nunca me ha atraído la velocidad, nunca  me “divierto” apretando el acelerador. De hecho compruebo diariamente que el 90% aproximado de los conductores me adelantan. ¿Por qué, pues, me podrían multar?, me pregunto y no hayo respuesta…pero sí multas frecuentemente; son de este estilo: “ por ir a 93kms/hora con una señal de limitación de 90” , “por ir a 23k/h en lugar de 20km/hora en tal calle de tal ciudad…”, “ por circular ( en Madrid) por vía de acceso limitado ( la mañana del domingo de Resurrección)”…Resultado: la paga extraordinaria  de Junio o de Navidad, esa que con la crisis está siempre en riesgo de desaparecer, va a parar a las arcas insaciables de esa DGT…que, sin embargo, sigue sin mejorar sus continuos errores o inexactitudes de señalizaciones de dirección.

Sabíamos que “en España escribir es llorar” (como decía, creo, Larra), pero no sabíamos hasta ahora que “conducir en España es como jugar a un bingo en el que siempre pierdes”.

Como dice mi vecino, nos quieren convencer de que lo mejor es quedarnos en casa y no hacer nada. Quietecitos y, a ser posible, calladitos. 

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