Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Poesía en las farolas

Presencia continua de la poesía. Poesía en las farolas, pero, sobre todo, poesía en la vida, en la sociedad, en el corazón y en la memoria de las gentes. Poesía como vía de conocimiento y como vía de educación de la sensibilidad de todos. Poesía como palabra encantada, palabra intensa, palabra del corazón, palabra amiga del canto y del silencio.

            Esta semana, la poesía ha vuelto a saltar a la palestra de la sociedad. Se le ha concedido a Antonio Colinas, uno de los mayores poetas vivos en nuestra lengua (y diría también que de la Europa occidental), el Premio “Reina Sofía” de Poesía, que es   –digámoslo así– como el Cervantes de la poesía en español. Sobre Antonio Colinas hemos escrito mucho. Enviamos a los lectores a todo lo que hemos dicho sobre él. Y, sobre todo, les recomendamos que lean toda su obra, presidida siempre por el signo de lo poético, pero que tiene registros tan variados y decisivos como el ensayo, la reflexión, la narrativa, el análisis literario, los viajes, los diálogos con otras culturas, la traducción… Pocos escritores pueden mostrar y demostrar un territorio creativo tan variado y, al tiempo, tan unitario.

            Pero volvamos al título. Poesía en las farolas. Con tal rótulo, se celebró el fin de semana pasado la primera feria del libro que acometieron dos pueblos serranos: Mogarraz y La Alberca; por iniciativa de Venancio, un librero de viejo o de lance, que ha abierto librería en Mogarraz, y con el apoyo de los ayuntamientos de ambas localidades.

            Venancio quiso titular esta primera feria serrana del libro con el rótulo de “poesía en las farolas”, porque se realizaron varios paneles con poemas impresos, que se colgaron de las farolas del alumbrado tanto de Mogarraz y de La Alberca. En el primer pueblo, fue el sábado el día de la feria y en el segundo, el domingo, con varios puestos de libros en la plaza.

            “Poesía en las farolas” se dedicó al poeta orensano, del grupo poético del medio siglo y uno de los grandes poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX, José Ángel Valente, que recibiera también el Premio “Reina Sofía” de Poesía poco antes de morir en el 2000.

            Los paneles recogían la imagen y figura de José Ángel Valente y también algunos de sus poemas. El sábado por la tarde, en Mogarraz, en el espacio abierto del Solano, entre la plaza mayor y la de la iglesia, junto al edificio del ayuntamiento, realizamos, nosotros mismos, una lectura pública de poemas de José Ángel Valente, ante un público recogido y atento. El silencio y la palabra, además de la atención y la escucha, se vincularon mutuamente, y la poesía de José Ángel Valente, a través de nuestros propios labios, se expandió por el aire y por la conciencia de los asistentes a la lectura poética.

            Quisimos apoyar esta iniciativa, porque es bueno que a nuestros pueblos llegue también la melodía de la cultura y que las gentes se acostumbren a los actos culturales, con su presencia y con su atención, pues el mundo rural tiene, en este sentido, como también en otros, muchas desventajas.

            Posiblemente, con esta primera iniciativa de “poesía en las farolas”, se ha inaugurado lo que desearíamos que fuera una actividad que se consolidara en la Sierra de Francia: las ferias del libro, en el tiempo tan significativo de la primavera.