Martes, 12 de diciembre de 2017

Yo fui un niño muerto. El agua me devolvió a la vida. Ardía el aire y ardía mi cuerpo a causa de la fiebre. Me humedecían los  labios  levemente  con  un  algodón. Pero  no  bastaba: el cuerpo no respiraba

Antonio Colinas, en el comienzo de ‘Memorias del estanque’