Martes, 12 de diciembre de 2017

Mentiras a la carta

Mentira gorda, mentira cochina, mentira piadosa, mentira teledirigida, verdad a medias...la peor mentira. Como dicen cerca de mi tierra, "haberlas haylas", en este caso no son brujas aunque también se representen con nariz larga, rostro arrugado y con verrugas , son mentiras. Y las hay de todo color y forma , en lo único que confluyen es en el objetivo de esconder o disimular lo que es verdadero. A veces el mentiroso se traga su discurso, mil veces repetido, generando una dulce mentira que es más asumible que la atroz verdad por la que se miente.
Platón hablaba en Las Leyes de la fuerza que surgía de una gran estrategia política/retórica: la mentira.  La entendía  como como un remedio médico y como algo bello, ya que era más fácil de asimilar en la mente de los hombres. 
Está claro que el señor Platón y yo no vamos por la misma idea, pues bellas o no,hay algunas que no se las traga nadie excepto los que piensan lo mismo que el que miente y su objetivo es divergente  hacia personas que nada tienen que ver con los expuestos en la palabrería fácil.
Que alguien se la juegue para seguir engrosando las filas del ejército raso, véase como metáfora,  no se lo cree nadie , excepto que la mentira vaya encaminada a borrar al general y su tropa.
Hago un esfuerzo por entender que se abran tapaderas de botes malolientes, que se quiten edredones que tapan históricos cuernos , incluso que adjunten  imágenes de michelines reunidos jugando al mus alrededor de un ombligo. Pero no llegó a comprender que se abra la boca , se cargue la pluma o se teclee el ordenador para herir directa e indirectamente sólo por la envidia, las diferencias de pensamiento, o cualquier otro motivo personal e intransferible . 
No puedo aceptar que los  afectados que escucharon , leyeron, se la reenviaron etc .aquella y esta afirmación,cargada de tnt, sintieran una punzada en el corazón y sentir que da igual tres que treinta y tres. A mí no me da igual, a ellos seguro que tampoco. Y al fenómeno que lo escribió y a quien lo dejo publicar  tampoco le da igual, pues su objetivo está un paso más allá de donde , parece, fijaron el punto de mira.
La capacidad de rectificación  es la herramienta que usa el sabio , renovándose y mejorando a cada paso, en cada decisión . El que se equivoca y rectifica transmite confianza; quien no lo reconoce me provoca inseguridad , inquietud y por qué no decirlo repugnancia.
Nada más lejos que dar lecciones, eso ya lo hago en las aulas y soy un plasta,pero es de recibo decir que la moral de los que tienen el poder de la pluma debe de ser la misma que la del que se le acabó o nunca tuvo tinta para dejar su impronta .
 Ajustarse a la verdad, aspirar a la justicia y no perder de vista lo que está bien y lo que no lo está (y aunque haya muchos puntos de vista sobre esto último , todos sabemos que hay límites infranqueables).

Me preocupan dos cosas de periodistas de pata negra  o de los  teclea letras, como yo, con un espacio de opinion para sí , al igual que de los políticos : la pérdida de perspectiva y la distorsión en la escala de valores. Me preocupa que no sepan cuándo es más importante la verdad que un interés personal. Me encabrona, que haya algunos que en su particular pirámide de Maslow, sitúen el “mio/nuestro” en toda su superficie.

“Qué difícil es escapar a una mentira  diseñada como una tela de araña para que nadie escape a ella, con intrincados hilos que atrapan al que pretende pasar y veneno para el que se opone a ella.” R.W.