Sábado, 16 de diciembre de 2017

‘Psicoalálisis de una boda’, nueva propuesta escénica de Ateneo Teatro

Estrenan este sábado, 21 de mayo, en el Centro Cultural de Hinojosa de Duero

El arte de Talía es fértil en el universo cultural de Salamanca y provincia. En la capital coexisten un  buen número de grupos de teatro y en la provincia igual, de tal forma que parece que se está poniendo de moda que el teatro sea una de las más solicitadas vías de comunicación de los ciudadanos. Todos ellos llevan el marchamo de “aficionado”. El teatro aficionado es un mundo muy peculiar porque en él se ensamblan gentes de todas las edades con un punto de encuentro esencial: la pasión por representar personajes, por comunicar historias; en definitiva la pasión por el teatro. Pero hay más, un elemento sin el cual el teatro aficionado no sería posible: la amistad y el buen rollo entre sus miembros. Se trata de hacer teatro entre amigos, entre gente con aficiones afines y valga la redundancia. Lo crematístico es secundario.

Sin embargo, hacer teatro conlleva un componente claro de autoexigencia personal. Toño Blázquez, componente de Ateneo Teatro, lo explica así: yo he hecho muchos recitales públicos pero casi siempre con el papel delante. Cuando me lancé a la aventura del teatro me acojoné a las primeras de cambio. Sentí vértigo, agobio, y abandoné. Pero yo soy un forofo de Estudio 1, aquel programa de Teatro de TVE en blanco y negro. Lo sigo viendo en Internet. Ahí está lo mejorcito de nuestro teatro. Me dije, tengo que intentarlo de nuevo. Y desde hace tres años sigo en la brecha”.

 Ateneo Teatro se forma  hace tres años en el seno del Ateneo de Salamanca, sus componentes llevaban años trabajando textos de autores clásicos contemporáneos en lecturas dramatizadas. El pequeño proscenio del recordado Ateneo, de la calle Zamora, supuso para ellos tablas a la hora de dirigirse al público desde un escenario. Otro actor, veterano y curtido en otros grupos como el de la Universidad, Manuel Andrés, señala que “el teatro engancha pero es muy exigente, hay que tomárselo en serio. Memorizar los textos, tu espacio en la escena, moverte con naturalidad…es complejo, pero es vocacional. En mi caso disfruté mucho cuando hicimos La Venganza de Don Mendo o Don Juan Tenorio, con el grupo de teatro de la Universidad. El año pasado con “Nuestra Señora” fue inolvidable, fuimos a muchos pueblos y el éxito fue extraordinario. Tenemos mucha fe e ilusión con “Psicoanálisis de una boda”, que estrenamos el sábado. Es una comedia más exigente. La verdad es que todos hemos puesto el alma en los ensayos. Al público le encantará”.

 Asistimos a uno de los últimos ensayos de Ateneo Teatro en el Centro de participación ciudadana Miguel de Unamuno, en Pizarrales, donde se encuentra El Ateneo en la actualidad, aula cedida por el Ayuntamiento y centro hoy de sus actividades.

 Allí tienen montado el escenario móvil que llevarán en todas sus actuaciones, el atrezzo, los telajes, todo desmontable para su mejor trasporte. Luis Gutiérrez, actor y director  nos cuenta que “nosotros lo hacemos todo, claro. Los actores profesionales llegan, actúan y se van hasta otra, tienen un equipo técnico que hacen el resto. Esto es distinto, aquí todos apechugamos, el teatro aficionado es así: por amor al arte, nunca mejor dicho”. Le pregunto por el caché del grupo. “En nuestro caso, cobramos una cantidad simbólica para cubrir gastos de viaje y demás, pero es dinero que va al Ateneo para sostenerlo económicamente. Luis es un apasionado del teatro griego, Sófocles, Eurípides y compañía. “Pues sí, me gusta mucho el mundo griego y en general la historia. En el teatro aficionado se viven historias y anécdotas que no se olvidan, es como la mili. Me acuerdo el año pasado que nos dejó tirada la furgoneta con todo el equipo yendo a actuar, con un diluvio del demonio. O cuando tenemos lapsus en escena y hay que improvisar o cuando surgen problemas técnicos que hay que solucionar rápidamente porque llega la hora de actuar. Luego son asuntos que nos sirven de diversión a la hora de cenar tras la función.

 Sigo el ensayo con interés. Paquita Lahoz es la actriz más veterana, en años y en oficio. Hizo teatro profesional en Francia de joven. “No tiene nada que ver –nos dice- el teatro profesional con éste. No nos mueve el dinero, el dinero lo cambia todo. Lo difícil es hacer teatro como lo hacemos nosotros”, remacha. Otra actriz veterana del grupo es Marisa Tapia, mujer a la que le van especialmente papeles de carácter porque ella es así, una mujer viva, vital y resuelta. “Me gusta el teatro. Me gusta actuar. A mi me da aire. Le echas muchas horas de ensayo, le das mucho tiempo pero merece la pena y esta obra creo que va a gustar mucho, estoy convencida”.

 Paz Lleras es una de las recientes incorporaciones. Ha formado parte – y sigue- de otras formaciones de teatro aficionado, como “Entre tablas” con quien ha estrenado obra hace escasas semanas. El vicio lo tiene tan acentuado que actúa en varios grupos al mismo tiempo. Segura y solvente en escena, Paz cree que “el teatro es una forma genial de comunicarse con un público amplio a través de los personajes que interpretas. Después del trabajo el teatro me relaja el espíritu. Y esta obra me encanta, el público la seguirá con interés, por nosotros no va a quedar.”

 Ángeles Erburu es otra persona que flipa con el teatro. Después de sufrir recientemente un trágico revés personal sigue ensayando con una fuerza y un tesón renovados. Actriz aficionada por vocación también se le queda pequeño un  solo grupo. “es una afición muy sana al tiempo que exigente. “Psicoanálisis de una boda” es una comedia divertida, aunque no de carcajada, un teatro más asentado donde los actores podemos dar una dimensión más interpretativa, creo que gustará a la gente. Yo soy nueva en este grupo, me gusta el nivel y mis compañeros. Siempre hay algún roce, es normal, pero al final el buen rollo se impone. En este tipo de teatro la relación de la gente es muy importante porque no es el dinero lo que nos mueve”.

 En la anterior obra de Ateneo Teatro, Eduardo Gutiérrez tenía un brevísimo papel. En esta es uno de los protagonistas y el hallazgo más evidente como actor. “Cuando me vio mi compañera no se lo creía, que yo pudiera actuar. Para mí ha sido un reto, pero cuando vas viendo los resultados me encanta. La verdad es que llevamos medio año ensayando y echándole muchas horas pero ahora merece la pena todo. En Hinojosa comenzamos una nueva gira por toda la provincia y eso me ilusiona mucho.”

Todo montaje requiere efectos especiales, timbres, teléfonos etc…en la coordinación de todo ello se encuentra Ángeles Gutiérrez. La parte no visible de la obra pero imprescindible para el éxito de la misma. “Mi función es seguir con mucha atención el guión e incluir los efectos de llamadas de teléfono, timbres, luces, en fin, la parte técnica. Esta obra tiene más “músculo” que la anterior, es más exigente porque es más larga, dura una hora cuarenta minutos. Creo que gustará, por nosotros no va a quedar”.

 Ateneo Teatro, nueva obra, nuevos nervios, nuevas ilusiones, nuevo reto, nuevos aplausos. Puro teatro, sin  red, en directo. Y con el dinero mínimo. Más mérito, si cabe, todavía. Mucha suerte artistas.