Jueves, 14 de diciembre de 2017

Hacer balance

Me daba estos días por repasar tanta historia a mis espaldas (y a todas las espaldas), desde que nuestros hermanos homínidos dormían y comían cómo podían hasta la actualidad. Y oye, cuánto hemos cambiado (que decía Sole la cantante). Me asombra tanto cambio. Ahora la carne la traemos del súper, y el pan también, y dormimos en blando con calefacción, y cuando nos duele nos sacan la muela picada y hasta nos ponen otra nueva, atienden males mayores en hospitales y casi ni nos dejan morir. Hasta ochenta y más años que vivimos. Oye, que todo estupendo.

            Pero todavía nos quejamos. Y tan finos nos hicimos que nos da pena que maten un animal ante nosotros para luego comerlo. Y reclaman que no nos zurremos más la badana cuando toda la vida lo estuvimos haciendo con el enemigo que nos quitaba algo o nos molestaba. Hasta se inventaron un Instituto como el Imserso para llevar y traer de acá para allá viejitos en sus viajes de ocio. Y residencias para cuidarlos a todos juntos y prolongar nuestras vidas hasta extremos insospechados. Eso sí, todo esto aquí, en esta zona que llamamos primer mundo.

           Por eso nada me extraña que otros homínidos como nosotros pero de otras latitudes y que no llegaron a esto nuestro, se vengan aquí a intentar disfrutar. Esos son estupendos reclamos para acudir. Y nosotros que queremos compartir pero con precaución. No se nos vaya a romper el invento. Que no se nos termine por extinguir el chollo que tenemos (y que tanto nos costó conseguir por otro lado). Que nos sigan sacando y poniendo muelas. Que nos curen catarros, hernias y cánceres. Que no nos toque esperar demasiado en las colas. Que siga habiendo carne en el súper a precio asequible. Que el Imserso siga pudiéndonos  llevar a Benidorm. Todo eso.

            Ahora nos vuelven a convocar en votaciones para que decidamos todos juntos (los más cercanos esta vez) unos gestores que se encarguen de que todo eso tan mollar que conseguimos no nos falte, que nos sigan sufragando y, además, que ordenen el asunto ese tan difícil de los que esperan entrar al disfrute común de tanta y tanta prebenda. Pero que se me antoja esa una situación harto difícil de resolver.