Martes, 12 de diciembre de 2017

Cervantes, no el mito, el escritor en palabras de José Manuel Sánchez Chapela

“Un libro fascinante que, por un momento, nos devolvió a la España donde un tal Miguel de Cervantes dice haber encontrado los legajos en árabe de otro tal Cide Hamete Bengelí, sin que se cite, de ninguna manera, al aventurero, escritor y escribiente Gaspar de Montiel”

A despecho del buen tiempo, las terrazas y esa ciudad que despierta de la lluvia y del frío, los asistentes a la presentación de la novela El manuscrito de Gaspar de Montiel, se sumergieron por un rato en la complejidad y la fascinación de los tiempos de Cervantes de la mano de un autor tan dotado para el arte de la conferencia como para el de la escritura. José Manuel Sánchez Chapela no solo presentó su novela en la Salamanca de su infancia, sino que nos dio una lección soberbia acerca de la España de finales del siglo XVI y principios del XVII con el tiempo justo y la medida perfecta.

         Relató cómo yendo en su coche, escuchó en la radio que solo el 20% de los españoles había leído El Quijote y dicha afirmación le devolvió al salón de la casa de sus padres donde el principal tesoro era una colección de clásicos que marcaron su infancia. Armado como un Quijote moderno, en unos increíbles cinco meses de documentación y escritura, Sánchez Chapela había escrito la historia de un testigo privilegiado de la caída de personajes fundamentales así como de la expulsión de los moriscos. Fascinado por las tramas de corrupción propias de la época y por el interés de su personaje por la literatura, no dudó en urdir una intriga política cuajada de literatura en la que no solo intervienen los personajes ficticios junto a los históricos, sino que el protagonista y relator muestra sus sonetos, romances, décimas y obras teatrales. Enamorado de la época y de su literatura, el escritor de origen salmantino no solo ha escrito un monumento de novela histórica, sino que se ha decidido a defender la persona de Cervantes contra el olvido o la poca falta de interés institucional. Un Cervantes que vive doce años en Sevilla, ciudad que, junto a Salamanca aparece citada en la obra del autor de El Quijote, un personaje ya casi mitológico que amenaza con opacar la figura de Cervantes así como el resto de su obra.

         De una forma clara y tremendamente amena, Sánchez Chapela defendió que el mejor homenaje que se le puede hacer a Cervantes frente a tanta efeméride es leerlo, recordar que ya en el 1916 las calles de Sevilla, la fachada de la Universidad de Salamanca y la Plaza de España en Madrid se llenaron de placas conmemorativas y estatuas que recordaban la obra del alcalaíno. Por eso, el objetivo de este autor que se identifica con su personaje y que le cita como si fuera un  personaje ya n o solo histórico, sino real, es que el lector pase un buen rato con su intriga cervantina acerca de la génesis de El Quijote y que además, nos acerquemos a leer de nuevo a Cervantes.

         Dueño de una prosa que evoca a la perfección una época histórica de gran complejidad, Sánchez Chapela es también un dotado y cercano orador que mantuvo al público atento. Un encuentro que hay que agradecer a la Biblioteca Casa de las Conchas y a la librería Víctor Jara, que solo sabe celebrar su cuarenta cumpleaños difundiendo libros y trabajando con editoriales como la que ha publicado este libro fascinante que, por un momento, nos devolvió a la España donde un tal Miguel de Cervantes dice haber encontrado los legajos en árabe de otro tal Cide Hamete Bengelí, sin que se cite, de ninguna manera, al aventurero, escritor y escribiente Gaspar de Montiel.

Charo Alonso