Lunes, 11 de diciembre de 2017

¿Jubilación? No, gracias

Sostiene Ernesto que aquellos funcionarios y personal estatutario que pudiendo jubilarse -con la edad cumplida y habiendo cotizado más de 35 años-, prefieren continuar en su puesto de trabajo es, según él, por el dinero, por el poder o porque no saben que hacer…después. Me lo soltó en una conversación que tuvimos anteayer.

  -Quizá las veladuras de la monotonía no les enturbien con grisuras la mirada –aventuré poético.

  -No conozco a nadie al que los años no le hayan roído los anhelos –se quedó pensativo-. El tiempo conoce bien su oficio.

  -Me extraña tanta rigidez de pensamiento, usted nunca ha sido dogmático –le reproché-. ¿Acaso no contempla otras posibilidades, como la de aquellos a los que el moho de los desganos no les ha afectado la voluntad, y presos del afán de servir quieran continuar haciéndolo? ¿No habrá personas que si su compañero/a es más joven y no puede jubilarse al mismo tiempo, ellos/as no quieran quedarse de amos/as de casa?

  -Almas libres, abnegación, entrega, espíritu de servicio…, la casuística y la hipocresía no conocen límites –saltó rápido-, pero le repito que la mayoría de las personas que se niegan a jubilarse, lo hacen por uno de los motivos que he expuesto antes, o por dos, o por los tres

  -Entonces tampoco compartirá que los empleados públicos que se jubilan lo hacen  para dejar paso a las nuevas generaciones que tienen el don de las lenguas, la ilusión de horizontes gloriosos y el mestizaje de la tecnología –apunté.

  -En absoluto –su rotundidad me resultó molesta-, los empleados públicos que pasan al retiro lo hacen porque pueden…, y para no trabajar más en la noria, en la esperanza que al abandonar el surco que la rutina ha abierto en la arena, no sigan dando vueltas.

Dejé a Ernesto pastoreando su desencanto, seguramente fruto del cansancio, y me marché a renovar mi tarjeta de transporte público para pensionistas que había caducado. Su escepticismo no había hecho mella en mis convicciones y sigo pensando que los funcionarios que no se jubilan lo hacen para segur siendo útiles a la sociedad, y para transmitir a las nuevas promociones de colegas los valiosos conocimientos derivados de su experiencia.