Jueves, 14 de diciembre de 2017

Del término "facha"

Según el diccionario de la RAE, el diccionario de Julio Casares, el diccionario de Teide, el diccionario de Anaya y el diccionario de Aristos, la palabra “facha” significa: Traza, figura, aspecto, apariencia, pinta, porte, catadura, mamarracho, birria, espantajo, adefesio, esperpento, persona o cosa extravagante, ridícula, mal encarada, o vestida con mal gusto. Solamente la Enciclopedia Larousse tiene una entrada donde identifica “facha” con fascista. Ahí es donde quiero ir a parar.

Algunos individuos cuando no tienen argumentos para rebatir una idea, o un pensamiento, o una opinión, creyendo desacreditar al contrario tiran de la palabreja y sueltan; “eres un facha”. El significado que pretenden darle al término “facha” es el de fascista, puesto que ni siquiera sospechan que tenga otras acepciones. Como la mayoría de las veces la palabra “facha-fascista” la emplean mal, he recogido, brevemente, las 10 principales características del fascismo, para ver si entre todos conseguimos que el personal hable con propiedad.

El fascismo se caracteriza porque...

-Defiende un nacionalismo radical e imperialista.

-Persigue la libertad de ideas. Sólo admite las suyas y el culto a sus líderes.

-Pretende apoderarse del Estado, eliminar la democracia (la considera corrupta) e instaurar un régimen “nazional”.

-No permite otros partidos políticos; primero los desprestigia y luego los elimina.

-Se consideran los únicos representantes del pueblo.

-Reforma la educación con fines propagandísticos y adoctrina a las masas, porque “sabe” lo que les conviene.

-Prohíbe los sindicatos de clase y establece un régimen corporativo en las relaciones laborales.

-Rinde culto a la violencia y subyuga al país por el miedo. Represalia a los periodistas disidentes.

-Controla los medios de comunicación y de ocio. Las artes deben estar al servicio del Estado.

-Es racista; cree en la supremacía de unas razas sobre otras.

Estos 10 puntos se resumen en uno solo: “Todo el que no piense como yo y no me dé la razón, es un facha”. A fin de cuentas es más fácil y alejamos de nosotros el pernicioso hábito de pensar.