Sábado, 16 de diciembre de 2017

Contaminados con los resabios de la "vieja política"

Sean los que sean los resultados de las elecciones del 26 de junio, está muy claro que la campaña electoral en la que ya estamos enfrascados va a discurrir por derroteros muy diferentes. No solo porque la coalición electoral entre Podemos e IU ha repuesto el eje clásico izquierda-derecha, sustituido el 20-D por la confrontación entre bipartidismo y partidos emergentes.
 
Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
 También porque, aún estando las responsabilidades muy repartidas, el bloqueo político al que condujeron las pasadas elecciones ha constituido sin duda una derrota de la llamada “nueva política”, que, tras conseguir liquidar la anterior mayoría absoluta del PP, ha sido incapaz de articular una alternativa de gobierno basada en el cambio y la regeneración democrática. Y lo peor es que en este proceso Ciudadanos y Podemos han ido adquiriendo -si es que no los traían de origen- muchos vicios y resabios de la “vieja política”, algunos de la mas rancia.
 
En materia de falta de democracia interna,  Pablo Iglesias y Albert Rivera poco o nada pueden reprochar a estas alturas a Mariano Rajoy o a Pedro Sánchez. Ciudadanos es, de largo, el partido más presidencialista y centralista de todo el espectro, como bien sabemos en Castilla y León, donde está manejado por cuatro dirigentes designados todos ellos a dedo desde Barcelona. Por no hablar de la forma en que Podemos y Ciudadanos se han pasado por el forro, en cuantas ocasiones les ha convenido, sus nada ejemplares procesos de primarias.
 
Dicho lo cual, en contraste con el descarnado cainismo interno sufrido por Sánchez, a Rajoy se le ve encantado de conocerse. Aplicada una perfecta sordina al ruido interno que venía rodeando su liderazgo, encara la nueva cita electoral con dos importantes bazas que no tenía en diciembre. La alianza Podemos-IU le permite polarizar la campaña agitando el espantajo del voto del miedo contra el peligro de la “extrema izquierda radical-comunista”, poco menos que  una especie de versión renovada del famoso “contubernio judeo-masónico”. Una polarización, muy dañina electoralmente para los socialistas, con la que el PP apelará al voto útil en su estrategia de recuperar antiguos votantes que el 20-D recalaron en Ciudadanos, partido a su vez estigmatizado ante el electorado conservador por haber pactado con el PSOE. Un pacto éste último que asimismo se le vuelve ahora muy en contra Sánchez en la batalla a librar con “Unidos Podemos”.
 
 
Julio Villarrubia y Luis Tudanca
Villarrrubia, la alternativa "susanista".-  En materia de listas, estaba cantado que Ferraz tumbaría el intento de reponer a Julio Villarrubiacomo número al Congreso por Palencia, puesto del que fue defenestrado por Pedro Sánchez en las pasadas elecciones. Tanto el PSOE de Palencia como el propio ex diputado y ex secretario autonómico sabían perfectamente que el Comité Federal del partido no iba revocar la decisión de reemplazarle por María Luz Martínez Seijo. Pero el verdadero objetivo de Villarrubia no era otro que el de subrayar su condición de víctima de Sánchez y reivindicarse como alternativa a Luis Tudanca en el próximo congreso autonómico del PSOE.
 
Por si no quedaba claro, el ex secretario autonómico se dejaba ver la semana pasada en Salamanca con Eduardo Madina -ahora en plena sintonía con Susana Diaz-, al tiempo que los dos representantes del PSOE andaluz en la comisión federal de listas se abstenían en la votación que ratificaba a Martínez Seijo. Conclusión: Si Sánchez no consigue ser presidente del Gobierno y la baronesa andaluza se hace con el control del partido en el inmediato congreso federal, Villarrubia intentará tomarse la revancha frente a Tudanca en el posterior congreso autonómico.
 
 Por su parte, el PP de Castilla y León, aparcado el pulso entre el círculo afín a Juan VicenteHerrera y el poder orgánico alineado con Fernando Martínez Maillo, afronta esta campaña sin las tensiones que ha venido teniendo la Junta con el gobierno Rajoy. La defenestración deJosé Manuel Soria y el último apaño alcanzado con Montoro hace más creíble el impostado cierre de filas electoral.
 
 El gran problema de Herrera radica en la presencia en campaña de los escandalosos casos de corrupción que vienen aflorando gracias a la investigación de fiscales y jueces y ante los que el presidente de la Junta -que ya lo era cuando se produjeron- sigue metiendo la cabeza debajo del ala, a la vez que incurre en la iniquidad democrática de bloquear la comisión parlamentaria de investigación constituida para intentar esclarecerlos.
 
Pilar del Olmo, Tomás Villanueva y Juan Vicente Herrera
 Después de confirmarse en sede judicial que la empresa adjudicataria de la “Perla Negra” encargó el proyecto del edificio meses antes deque este saliera a concurso, y conocer que la misma empresa que reformó la sede de la calle Génova facturó 4,4 millones de obras con cargo a dicho inmueble sin mediar ningún concurso, ¿qué más tiene que ocurrir para que la Juntase digne en personarse en las diligencias abiertas por el Juzgado para defender el cuantioso quebranto económico causado a las arcas autonómicas desde la consejería que comandaba Tomás Villanueva?
 
Conocido lo de la empresa de la calle Génova, Ciudadanos se ha apresurado a pedir la comparecencia de la consejera de Economía, Pilar del Olmo, sin duda en un intento electoral de desmarcarse de esa pasividad de Herrera frente a la corrupción. Todo ello cuando, en relación con la propia “Perla Negra” y los terrenos del inexistente parque empresarial de Portillo, en las próximas semanas están citados a declarar ante el Juzgado en condición de investigados (antes imputados) seis actuales altos cargos de la Junta, seis, cuya dimisión no se molestó en pedir Ciudadanos antes de apoyar la investidura de Juan Vicente Herrera.
 
 Por lo demás, gracias a la gentileza de IU, Podemos revalidará sin apuros los tres escaños del Congreso conseguidos el 20-D, e incluso sumará uno del Senado si consigue el “sorpasso” en Burgos. Por el contrario, Ciudadanos tan solo aspira a mantener los dos diputados conseguidos en Valladolid y Salamanca, ya que la reducción a cuatro de los escaños a elegir por León arruina sus posibilidades de reeditar el diputado obtenido en diciembre por la circunscripción leonesa.