Jueves, 14 de diciembre de 2017

Las cotizaciones en Castilla y León no dan para pagar las pensiones

La Seguridad Social ingresa el 17% menos en la región pese a los 19.000 nuevos empleos

El Producto Interior Bruto de España crece como ningún otro de los países desarrollados; una de cada tres personas que logran salir del desempleo en la zona euro es española; y el año pasado la Seguridad Social ganó más de medio millón de afiliados en el país y casi veinte mil en la comunidad autónoma. Y, sin embargo, pudiera pensarse que la reconstrucción de la economía tiene ladrillos de poliespán, al menos a la vista del resultado de las cuentas que produce el mercado laboral. Puestos de trabajo a tiempo parcial, salarios bajos y bonificaciones dirigidas a incentivar la contratación no generan ni de lejos las cotizaciones sociales que necesita el sistema para pagar las nóminas de unos pensionistas que, a medida que van renovándose, reciben unas prestaciones mucho mayores que las de aquellos que causan baja.

Las arcas de la Seguridad Social ingresaron el año pasado en Castilla y León 3.638 millones de euros en cotizaciones, mientras que tuvieron que abonar 7.562 millones en pensiones contributivas. Mientras la primera cantidad es el 16,7% inferior a la de 2014, la segunda es el 2% mayor. En otras palabras, la recaudación por lo que pagan los trabajadores y empresarios de la región al sistema no llegó ni siquiera para pagar la mitad –supuso el 48%– de lo que percibieron los jubilados, viudas, inválidos, etcétera de la comunidad.

Por suerte, la Seguridad Social funciona como una caja única. Y, para mayor fortuna, el Fondo de Reserva o hucha de las pensiones volvió a ayudó a cuadrar las cuentas, ya que a nivel nacional también hubo desfase.

Hace solo unas semanas, el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, José Luis Escrivá, advertía de que las previsiones del organismo independiente apuntan a que la desviación de las cuentas de la Seguridad Social en 2016 podría ser superior a la de 2015. El pasado año, el sistema cerró el ejercicio con un déficit del 1,3% del PIB frente al 0,6% previsto, mientras que este año podría escalar a un rango entre el 1,5% y el 2%, lejo

La hucha se va vaciando

En los últimos siete años, el número de beneficiarios de pensiones contributivas se ha incrementado en Castilla y León en cerca de 27.000 personas, hasta alcanzar las 604.000 de abril pasado. Mientras la prestación media es de 883 euros al mes, las que cobran quienes adquieren la condición de pensionistas en la actualidad ascienden a un promedio de casi 1.100 euros y, si son jubilados, a 1.400 euros mensuales.

La última reforma desligó la revalorización de las pensiones de la evolución de la inflación que, por otra parte, lleva casi dos ejercicios en cifras negativas. El que en los últimos años las prestaciones contributivas solo hayan subido el 0,25% ha servido para reducir el ritmo de aumento del gasto por este concepto, que ha pasado de crecer al 5% anual a hacerlo a en torno al 2%.

Como puede verse en las gráficas de la derecha, las sendas que respectivamente siguen el gasto en pensiones y los ingresos por cotizaciones se alejan cada vez más. En concreto, los 7.562 millones de euros que transfirió en 2015 a las clases pasivas de Castilla y León suponen un 28% más que los 5.909 millones que abonaba allá por el año 2008.

En dirección hacia abajo, los 3.638 millones recaudados por la Seguridad Social el año pasado en la comunidad autónoma suponen el 22,5% menos que los 4.692 millones atesorados siete años antes.

Lo sucedido en 2015 resulta especialmente llamativo, a la vez que preocupante. En una comparación de solo los cuatro últimos ejercicios, el resultado es que los ingresos de 2012 fueron el 4,1% inferiores a los del año anterior; los de 2013 retrocedieron otro 3,3%;en 2014 la caída se atemperó al 0,5% y el año pasado escaló hasta nada menos que el 16,7% con respecto al ejercicio precedente.

La inquietud sobre la viabilidad del sistema se pone todavía más de manifiesto si se echa un vistazo a la relación de cotizantes por pensionista. En el caso de Castilla y León, en el año 2012 era de 1,48 y un año después había pasado a ser de 1,39. En 2015 repuntó hasta 1,43, como consecuencia de que los pensionistas aumentaron en menos de mil personas (el concreto, el 0,1%) mientras que los afiliados lo hicieron en casi veinte mil (el 2%).