Jueves, 14 de diciembre de 2017

Ucrania da la campanada en Eurovisión; España peor que en 2015

Jamala vence en el festival gracias a los votos de los espectadores y destrona a Australia, la favorita del jurado

Jamala, representante ucraniana en Eurovisión

Era una de las favoritas y no decepcionó. La cantante ucraniana Jamala conquistó Eurovisión en el último segundo, gracias al televoto, pero por todo lo alto. Superó tanto a Australia, la favorita del jurado profesional, como a su archienemiga Rusia. La poderosa interpretación de la española Barei, por su parte, apenas le sirvió para conseguir un muy discreto puesto 22, de 26, en la edición de 2016 celebrada en Estocolmo (Suecia). Peor clasificada que Edurne en 2015, que llegó al 21, aunque con muchos más puntos que ella.

Ucrania ha ganado Eurovisión jugando en el límite de las normas del festival, que no permite mensajes políticos en las letras de las canciones. La canción ganadora de Jamala está bautizada '1944' como homenaje a los tártaros expulsados de Crimea por los rusos durante el penúltimo año de la II Guerra Mundial. El país regresaba este año a la gran fiesta de la música europea tras boicotearla en 2015 como protesta por la adhesión de esta península del Mar Negro por parte de los rusos.

Jamala presentó en el escenario una canción poco bailable, con arreglos étnicos, cercanos a la música negra. Sus movimientos acompañaron este estilo y más que bailar, aspeó los brazos con irreverencia mientras cantaba versos en ucraniano y tártaro. Una cárcel de barrotes de luz la rodeaba hasta que, en el cenit de la canción, su grito la liberaba y los efectos especiales hacían aparecer un árbol de su música. Al jurado profesional le gustó bastante -habría quedado como la segunda clasificada si hubiese acabado así-, pero sobre todo arrasó entre el público. La suma de los 'televotos', donde también fue segunda, la impulsaron hasta el primer puesto en el último minuto.

Solo Rusia despertó mayor entusiasmo popular. Tercera para el jurado, primera para el público. Sergei Lazarev, cantando en inglés, dio el gran espectáculo de la noche con una canción más convencional -más 'eurovisiva'- pero una puesta en escena apoteósica. Su escenario mutó entre ilusiones ópticas tridimensionales que lo alzaron sobre el vacío e incluso lo envolvieron en una ola flotante. Su abrumador 'show' había despertado el recelo del colectivo homosexual, preocupado por que ganase el ruso. Si se hubiese dado el caso, Eurovisión 2017 se habría celebrado en un país con leyes antigais y hostilidad abierta hacia ellos. Uno de los últimos en sufrir esta presión fue, precisamente, el concursante israelí, Hovi Star, que recientemente fue retenido y humillado en un aeropuerto moscovita por su condición sexual.

De no haber votaciones del público, Australia sería hoy la ganadora de Eurovisión 2016. La cantante Dami Im, de ascendencia coreana, dio la vuelta al mundo para triunfar y se quedó a unos pocos votos de conquistar un festival en sus antípodas. De haberlo logrado, habría hecho historia por ganar a la segunda oportunidad. La gran isla de Oceanía se sumó por primera vez en 2015. Y aunque ha corrido el rumor de que no iban a dejarle ganar nunca para evitar al resto de países tener que trasladar a sus futuros concursantes al opuesto extremo del globo, lo cierto es que Australia se ha comprometido a que, si gana, pagará ella toda la fiesta en algún país Europeo.

La actuación de Barei superó expectativas sobre el escenario aunque estas se desvaneciesen durante el recuento de votos. El público presente en Estocolmo se entusiasmo con la fuerza y el ritmo pegadizo de la canción, pero para los jueces y los espectadores fue menos memorable. Y eso a pesar de una caída en pantomima de lo más lograda.

Al acabar el festival, Barei compareció ante los medios y aseguró que no está triste por el mal resultado. «Lo que me llevo es la gran reacción de la gente y de mis compañeros, me tengo que quedar con eso», aseguró. «Gano mucho más de lo que pierdo». Y aunque soñaba con un buen puesto, e incluso con ganar -como el resto de participantes, claro-, reconoció que su gran ilusión todavía puede cumplirse. «Mi esperanza no era por una posición, sino por poder tener una carrera de largo recorrido», explicó.