Domingo, 17 de diciembre de 2017

Senara

Es el final. Y todo comenzó cuando en la presentación de mi libro ‘Mañana será otro DÍA---el señor Manuel y yo’ los presentadores del acto, me animaron para que continuase escribiendo, ante mis dudas de seguir haciéndolo por los imponderables de los cercanos 82 años de edad y las carencias que se van sucediendo en esta avanzada singladura.

Hoy, en este IV ESPACIO VITAL y último, quiero hacerlo con parte de lo planteado por Francisco Blanco, Director del Instituto de las Identidades, en lo escrito en el Prólogo para el libro. Pues acierta plenamente en sus aseveraciones sobre mi estado de ánimo cuando dice: ”Hay un pensamiento fatalista que surca la Senara de este libro. La obsesión por el tiempo (el pasado y el por venir) y particularmente una suerte de presentimiento nefasto anidan en algunas de sus páginas por “como vivimos los años ganados a la muerte” y un interés acuciante por el llamado GEN de la larga vida. Desde esa vocación de eternidad, que todos tenemos, emerge una reflexión sobre la auténtica naturaleza de su legado: ”Me gustaría ser reconocido como contador de historias humanas”.

……Pero no todo es de tal suerte. Renace de esos pensamientos y, de repente, reconoce estar, celebrando la vida. ¡Y llega a confesar (a sus años, dice) su voluntad de seguir aprendiendo, por encima de todas las cosas. AMEN.

Hasta aquí hemos llegado en esta exposición de ESPACIO VITAL IV en cuatro capítulos y que quiero terminar con lo mismo del comienzo: ”Cada ser tiene su espacio vital. Este le da derecho a vivir, pero su existencia sólo puede obtener la utilidad que le corresponde de la totalidad de la Creación; si él, por su parte, es capaz de llenar por completo los fines para los cuales ha sido creado. Entonces llegará a perdurar”.

Y el próximo domingo, escribiré de lo divino y humano o de lo humano y lo divino que…..también es importante.

SENARA es: Porción de tierra para ser sembrada.

Anselmo SANTOS

Contador de historias humanas