Lunes, 11 de diciembre de 2017

Nuestras obligaciones: Sus privilegios

“Qué es una campaña pólitica sino un esfuerzo concentrado para quitar un grupo de politicos que son malos, y poner otros que se cree que son mejores. La primera conclusión, creo que siempre es atinada; la segunda es ciertamente falsa. Porque, sí la experiencia nos enseña algo, es esto: que un buen politico, en la democracia, es tan impensable como un ladron honesto”

(Louis Mecken)

Hace ya unas semanas que termino la legislatura, y parece ser que todos están tan contentos,- los políticos digo- los “tontos”- nosotros digo- tendremos de nuevo que votar y repetir unas elecciones, por el simple hecho- y como ya he repetido- que estos politiquillos de medio pelo, aun no se han quitado las orejeras, para escuchar el mandato popular y soberano. -Pero sigan sin apurarse-, por qué  de todas las reformas propuestas, se han acometido tan soló aquellas que afectan a las gentes, pero ninguna de las que afectan al entramado político administrativo que soporta nuestra estructura de gobierno. ¿Será porque son afectados por estas decisiones aquellos que tienen que tomarlas? Puede pensarse, mientras la vergonzosa subida de las pensiones, la reforma laboral y otras cuestiones de gran calado social afectan a colectivos generalizados, la reforma de los privilegios de los bancos, de las grandes empresas y de los políticos no llegan porque pudiese ser que afecten a su ¨modus vivendi¨ en presente, en la acción política, y a futuros, cuando salgan de ella por las puertas giratorias. La tímida reforma y reducción del sector público empresarial no es más que un maquillaje barato de las necesidades de acción, enumeramos: - No han desaparecido los privilegios de sueldo, dedicación, complementos y pensiones de los parlamentarios, europeos, nacionales y autonómicos, ni de los altos cargos de estas administraciones, ¿por qué tiene que cobrar la pensión máxima al jubilarse un antiguo diputado con dos legislaturas y sin haber cotizado? ¿Por qué tenemos que pagar a quienes dejan los cargos, electos y de gestión política, cuando los dejan? No es extraño que muchos aspirantes a diputados y senadores estén a la cuenta de lo que les falta para cumplir los requisitos para cobrar una pensión a la que no llegan la inmensa mayoría de los españoles, aún cotizando, ellos ni eso. - No se han reducido, salvo en Castilla La Mancha, y eso para una -maniobra de la Sra. Cospedal, que para nada le ha servido-,  ni diputados, ni senadores, ni diputados autonómicos, ni asesores, ni consejeros, todo el entramado sigue en pie y esperando nuevas colocaciones a dedo. Se habló, se anunció, se publicó en el peor momento de la crisis, pero escampado un poco, todo olvidado. Todo no, las empresas, los autónomos, los emprendedores han tenido que realizar ajustes brutales, dado que ellos no disponen del cómodo recurso de la deuda pública. - No se ha introducido ni un solo elemento de productividad, eficacia, capacidad y conocimiento en la gestión política. Si bien es cierto, y puede compartirse que el principio de libre elección y presentación de candidatura no puede estar limitado, si puede pensarse, que fuera del ámbito parlamentario, estos y otros principios deben ser considerados y establecidos reglamentariamente para el acceso a la gestión pública política de la administración. Un Director General que no tiene cualificación profesional, que no tiene experiencia en su sector, que no tiene capacidad para lo que se necesita del puesto, es un Director General improductivo, por mucho que sea del partido. Aquí la gente tiene que venir aprendida, que para aprender, las becas se dan en otro sitio. - Y por último nada se ha hecho en la reforma de la administración local, sobran miles de ayuntamientos, sobran miles de entes administrativos, sobran las diputaciones y están mal ubicados miles de funcionarios en la sanidad publica y municipales necesarios en otras administraciones. Si las oficinas municipales de gestión urbanística de las capitales de provincia engordaron con la bonanza, no han perdido peso con la crisis, allí sigue todo el mundo, cobrando con la décima parte del trabajo, mientras que las empresas del sector han realizado los ajustes correspondientes, tremendos ajustes por cierto. ¿A qué esperamos?. El Reino Unido, Holanda, Alemania hace décadas que dejaron un ayuntamiento de cada decena, o de cada cinco. Es incomprensible que en esta época mantengamos administraciones para núcleos urbanos distantes pocos kilómetros unos de otros, ya no se va en burro y ya no se tarda un día en el viaje. Pero me temo que los “Jumentos” no los hay tan solo de cuatro patas, lo tenemos bien claro, abundan mucho más los de dos. Y, evidentemente así nos va. Si es que nos va claro, porque a este ritmo, nos come la corrupción y aún no hemos empezado… ¡Dios mío que País!…

Fermín González- Salamacartvaldia.es                                           

(blog taurinerías)