Domingo, 17 de diciembre de 2017

El espíritu del 15M

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Estamos cansados de elecciones, de discursos repetidos, de argumentos manidos y estúpidos. Agotados de tantas prepotencias y hartos de nuestra propia impotencia.

Las elecciones, así, como se nos plantean, no son más que una excusa para dilapidar dinero, para derrochar energías y defraudar ilusiones.

En el bar de Emilio recordamos el 15M con una sonrisa en los labios: el desafío, la acampada, las consignas… El poder de la imaginación. Ninguno de nosotros estuvo en la Puerta del Sol, pero seguíamos los acontecimientos con la ingenuidad de quien espera que todo vaya bien, que las ideas triunfen sobre el dinero, que la ideología deje de ser una palabra.

Unos años después celebramos algunos éxitos y nos defraudamos con muchas personas. Tiempo después, la asamblea fue trocada por esta estafa que llaman democracia, y a muchos de los que nos parecieron íntegros les ha picado el mosquito de la avaricia y la presunción. No roban dinero, pero defraudan ilusiones. No están en los tribunales, pero deben ser juzgados con especial dureza por adulterar las ideas.

Cada vez me recuerdan más a la casta que aborrecían. Cada vez me sugieren más los repetitivos tics de quien no cree en la gente y se paga a sí mismo.

Lástima de oportunidad perdida. Pena de oportunidad robada.