Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La buena cocina de la mano de un gran cocinero

Adrián Casado es un joven profesor de cocina, que tras estudiar cuatro cursos de Económicas, decidió que ese no era su sueño y realizó el módulo superior de Dirección de Cocina.

Realizó sus prácticas de la mano de Mario Sandoval en Madrid, en Columbus. Se trasladó a Bilbao para seguir practicando con Eneko Atxa, cocinero del restaurante Azumendi galardonado con tres estrellas Michelin donde aprendió grandes secretos de la mejor cocina y  pudo contactar con el presidente de la Asociación SLOW FOOD. Una nueva manera de entender el arte de cocinar y comer, recuperando las comidas tradicionales y utilizando las materias primas de excelente calidad del entorno.

Adrian es un joven inquieto y con muchas ganas de seguir aprendiendo de los mejores, por eso al terminar las prácticas como cocinero y jefe de partida del restaurante de eventos de Eneko Atxa, conoció un obrador  de helados italianos artesanos donde pasó unos meses descubriendo todos los secretos de los deliciosos helados y su aplicación en la cocina.

En la actualidad es profesor de cocina de una escuela de hostelería. Su experiencia con los alumnos adultos le ha animado a realizar el Máster  de capacitación pedagógica para poder  opositar.

Su sueño es seguir viviendo de la cocina, como cocinero y profesor, que es lo que más le gusta. El contacto con los alumnos le enriquece tanto a nivel personal como profesional. Tiene un buen recuerdo de sus profesores sobre todo de César gran referente para su vida y que le ha marcado para ser él ahora el espejo donde sus alumnos se miran, como hizo  Adrián  con su abuela de la que aprendió  simplemente observándola..   A sus alumnos les enseña las ténicas culinarias básicas para poderlas aplicar más tarde en los diferentes platos de las mejores cocinas; española, francesa o italiana. Les abona el camino y les ofrece las herramientas necesarias teóricas y prácticas para que ellos mismos sepan descubrir sus propias capacidades y aplicarlas con creatividad.

Sus estudios de economía seguramente  le están ayudando en su  extraordinaria manera de organizar y distribuir tareas.

Este gran cocinero compagina sus horas de profesor con un trabajo de cocinero extra en un hotel de Salamanca.

Quiere seguir disfrutando de  la cocina, su gran pasión y vivir la vida día a día. De sus viajes por diferentes países se trae sus costumbres culinarias y sus productos para descubrir e investigar nuevos placeres para el paladar de las personas que saben apreciar su cocina.

Desde estas líneas deseamos a Adrián mucho éxito y que nos siga regalando sus platos cargados de sabor y cariño.