Viernes, 15 de diciembre de 2017

40 años de la Librería Víctor Jara

“Fuimos pioneros  y nos sentimos orgullosos, teníamos un proyecto sólido que fue cuajando y echando raíces en la calle Meléndez y ahora es difícil imaginarnos en otro sitio”

Fachada de la Librería Víctor Jara

El martes 3 de mayo fue un día especial para la Librería Víctor Jara, aunque no demasiado. El ritmo de trabajo fue el acostumbrado, pedidos que llegan, novedades a las que hacer hueco y preparar sin descanso la Feria del libro que se inauguraba ya… Sin embargo ese día se cumplían 40 años de la apertura de la librería, y ese cumpleaños  flotaba en el aire.

Flotaban sobre todo recuerdos y la pregunta tantas veces hecha. ¿Dónde se fue el tiempo?

Cuarenta años, son bastantes años, hemos pasado de ser los recién llegados a ser, desde el triste cierre de la Librería Cervantes en… “casi los más veteranos” , y cuesta acostumbrarse. Por un lado la alegría inmensa de haber resistido, crisis, embates, malas rachas, por otro la satisfacción de habernos hecho un hueco que sin nosotros estaría más vacío y eso es muy gratificante, en la parte negativa ver como el mercado del libro es cada año que pasa susceptible de empeorar, sin que a nadie parezca importarle.

Queríamos cambiar el mundo

Hace cuarenta años éramos tan jóvenes… Queríamos cambiar el mundo, habíamos viajado un poco, nada que ver con la juventud actual y creíamos haber descubierto alguna que otra piedra filosofal y de pronto todo pareció cuajar en torno a un proyecto que nos permitiría vivir, como queríamos, o de la forma que más se le acercaba, aportando nuestro grano de arena a la solidaridad, a muchos proyectos que nos ilusionaban y que sabíamos justos y necesarios. De ahí el nombre de la librería que ya para siempre marcó nuestra trayectoria: “Víctor Jara” en honor del poeta y cantante que murió el 16 de septiembre del  año 1973 y que sin duda constituye una referencia internacional de la canción reivindicativa y de protesta y para qué negarlo nosotros queríamos reivindicar y protestar.

En la librería Víctor Jara trabajábamos, y conspirábamos a veces, aunque en realidad trabajamos mucho; nadie nos había explicado los mil y un quebraderos de cabeza que la librería nos daría, además de trabajo, trabajo y trabajo, no éramos tan románticos como para no saber donde nos metíamos, pero tampoco lo sabíamos del todo.

Pioneros en tantas cosas

A cambio, justo es reconocerlo, nos acompañó desde el principio un puñado de incondicionales que fue haciendo de la librería su lugar para curiosear libros, charlar un rato, comprar de vez en cuando, y animarnos a seguir. Fuimos pioneros  y nos sentimos orgullosos, teníamos un proyecto sólido que fue cuajando y echando raíces en la calle Meléndez y ahora es difícil imaginarnos en otro sitio.

La librería  ¿Cuál ha sido su mayor logro?: Sobrevivir por supuesto,  hacerse familiar, cotidiana, imprescindible. Uno necesita costumbres, repeticiones, querencias, nos gusta tomar café en el mismo bar, desayunar frente al mismo camarero, confiar en nuestro equipo de fútbol, y pasear entre los estantes de nuestra librería, porque si Víctor Jara tiene algo especial es que es de todos los que la han hecho y sostenido; desde la gente que trabaja en ella, hasta los clientes y amigos que semana a semana con mayor o menor fortuna la visitan buscando tal o cual libro o ni siquiera eso, unos minutos de charla, una recomendación, un café… La librería Víctor Jara consiguió lo que quería, ser un lugar en el que la gente se encontrara cómoda y pasara a dar una vuelta, además de a comprar sus libros.

Y ahí seguimos, las cosas han cambiado mucho y nos preguntamos a menudo qué es ser librero hoy…pero tenemos intacta la energía y las ganas de seguir, a pesar de la crisis de nuestras desdichas a la que por supuesto vamos a ganarle la partida.  40 años es bastante  tiempo pero queremos más,  muchos más libros, muchos más jóvenes clientes que nos descubren cuando llegan a nuestra ciudad, queremos seguir viendo las caras de los que se han hecho mayores con nosotros y de sus hijos y nietos en muchos casos…Sabemos que el libro en papel no morirá nunca, a pesar de las veces que se ha anunciado su final, porque sencillamente es imposible y sabemos que pase lo que pase, siempre habrá un hueco para una librería pequeña y para unos libreros que se han dejado la piel en esto y vamos a continuar haciéndolo y lo vamos a celebrar con vosotros, porque gracias a vosotros, esto ha sido, está siendo y será posible.

Charo Ruano

Escritora