Lunes, 18 de diciembre de 2017

Más de un tercio de los controles de drogas de la Guardia Civil en la comunidad dan positivo

El número de pruebas se ha triplicado en los últimos dos años y en 2015 se llevaron a cabo más de 7.200

La Guardia Civil ha incrementado sus controles de alcoholemia y drogas

La 'tolerancia cero' con el alcohol y las drogas al volante, algo que evitaría al año la muerte de más de un millar de personas en la carreteras, se ha convertido en uno de los caballos de batalla de la Dirección General de Tráfico (DGT). En los últimos años, además de casi duplicar el número de controles de alcoholemia, también ha intensificado las pruebas para detectar a los conductores que circulan bajo el efectos de las drogas, según publica Ical.

Mientras en las carreteras de Castilla y León en 2011 se realizaron 64 controles de drogas, y 346 un año después, este tipo de test se han multiplicado de forma exponencial y el pasado año se contabilizaron 7.275, de los que el 34,4% fueron positivos (2.503), porcentaje parejo al 2014, cuando de 2.838 pruebas 1.027 fueron positivas. A nivel nacional, las tasa de positivos fue similar que en la Comunidad y el pasado año se situó en el 35,3% -40.174 positivos en 113.733 controles- y en el 33,3% en 2014.

Al mismo tiempo, el número de controles de alcoholemia realizados por la Guardia Civil en la Comunidad en los últimos diez años se incrementó un 66%, pasando de los 439.207 de 2006 a los más de 729.000 realizados el pasado año, mientras que el porcentaje de positivos en este periodo se ha reducido casi un tercio.

Así, mientras en 2006 la DGT sancionó a 5.920 conductores en la Comunidad por superar la tasa máxima de alcohol, lo que supuso que el 1,3% del total de los controles realizados resultaron positivos, este porcentaje se ha ido reduciendo de forma progresiva hasta el 0,9% de los últimos dos años. Así, en 2015 se contabilizaron 6.282 positivos en más de 729.000 pruebas.

Aunque a nivel nacional también se ha registrado un descenso en el porcentaje de positivos, que en el año 2006 alcanzó el 2,5%, la tasa dobla la regional y el pasado año se situó en el 1,8%, con 81.198 sanciones en algo más de 5,7 millones de controles.

A pesar de las campañas de concienciación, el alcohol y las drogas sigue estando muy presente en los accidentes y según el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, en su informe último informe sobre análisis realizados a una muestra de fallecidos por accidente de tráfico, el 39,1% de los conductores fallecidos presentaron alguna sustancia psicoactiva. El alcohol aparece en el 67,1% de estos casos, las drogas en el 34,2%, y los psicofármacos en el 27,5%.

Saliva

Los controles de drogas se realizan siempre que los agentes, tras un negativo en la prueba de alcoholemia, aprecien signos externos en el conductor como nerviosismo, sudoración, euforia, habla dificultosa o temblor. El test consiste en tomar una muestra de saliva mediante un bastoncillo y depositarla en un aparato que detecta, en sólo cinco minutos, el consumo de las drogas más comunes, entre ellas las derivadas del opio, las anfetaminas, el cannabis, la cocaína y algunos fármacos como las benzodiacepinas.

Al igual que ocurre en la prueba de alcoholemia, el conductor no podrá volver a ponerse al volante de su coche hasta que en otra prueba dé negativo. Además, el agente recogerá una segunda muestra de saliva que será enviada a un laboratorio para su análisis de confirmación, sin perjuicio de que el conductor pueda pedir una extracción de sangre en un hospital, que abonará si da positivo.

A partir de la denuncia se abre un expediente de sanción, que se completará cuando llegue el resultado del análisis de confirmación, en un plazo aproximado de una semana. Si da negativo, el proceso se cierra. Si es positivo, el castigo que prevé el reglamento por conducir bajo la influencia de las drogas es de 500 euros de multa y la retirada de seis puntos del carné.

También está prevista la vía penal, que implica desde tres a seis meses de prisión, multa de seis a doce meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días y, en cualquier caso, la privación de conducir entre uno y cuatro años. En este caso, la clave será el atestado de la Guardia Civil, tanto por el estado del conductor o por la gravedad de alguna maniobra.

Lo normal, si no se tienen antecedentes y es la primera vez que la persona tiene un procedimiento penal abierto por seguridad vial -si no son hechos graves-, es que se le condene a efectuar trabajos en beneficio de la comunidad.

Sanciones

Por su parte, conducir bajo los efectos del alcohol siempre se convierte en un delito cuando se supera una tasa de 0,60 miligramos por litro de aire espirado. La penas que establece el Código Penal son las mismas que en el caso de un positivo por drogas. Además, negarse a someterse al control, tanto de drogas como de alcohol, es considerado una infracción muy grave y se establecen se penas de prisión de seis meses a un año y privación del carné de conducir por tiempo superior a un año y hasta cuatro años.

Junto con las sanciones administrativas o penales, el conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas también tiene sus consecuencias en el caso de sufrir un accidente, ya que las compañías de seguro, aunque en un primer momento se hagan caso de los daños materiales o personales, después se los reclamará al conductor en lo que las aseguradoras llaman repetir.

Fuente El Norte de Castilla