Miércoles, 13 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

Duerme el Helmántico

ANTONIO VICENTE / Juez Internacional Canino
Algunos de los que forjaron la historia de la UDS / ÁNGEL MARTÍN FUENTES

Circular por la A-62, circunvalación de Salamanca, a la altura del estadio Helmántico como hice días pasados, me hizo sentir de nuevo la sensación de pasar junto a un cementerio, tal es la soledad y el silencio que ahora envuelven al emblemático estadio salmantino,  ahora propiedad del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Esta sensación, no exenta de nostalgia y tristeza, supongo que se hará más acentuada en todos aquellos que, como en mi caso, frecuentamos en mayor o menor medida el Helmántico en los años de gloria de la UD Salamanca, con los transistores pegados a la oreja escuchando en Carrusel Deportivo el devenir de la jornada de la tarde correspondiente.

La primera vez que asistí a un partido de futbol en el Helmántico  fue contra el Español  de Barcelona a mediados  de los 70, con la Unión casi recién ascendida a la Primera División; en el equipo ‘periquito’ mandaba  Solsona (uno de los Iniestas de aquellos años) y en la Unión ya teníamos a grandes jugadores como Huerta, Robi (nuestro Iniesta particular), Sánchez Barrios, Muñoz, Galleguillos o el mirobrigense Enrique. Confieso hoy (pues creo que el delito ya ha prescrito) que a este partido me coló un tío mío que ejercía ciertas funciones en el estadio algunas tardes de partido; en la grada de tribuna y a pie de campo lo vi perfectamente.

En temporadas posteriores llegaron jugadores como D´Alessandro, Rezza  o  Alves,  que colocaron a la Unión entre los grandes de la liga; el grito de ¡Hala Unión! sonaba con estrépito, pues así salen los gritos de ánimo cuando el equipo juega bien y gana a cualquiera. Con el paso de los años y los altibajos propios de cualquier club,  por el Helmántico  pasaron cientos de jugadores pero es imposible no recordar los nombres de aquellos que tuvieron calidad internacional y que dieron a la Unión el mayor de los prestigios; Stelea, Giovanella, Kike Martín, Pauleta, Stinga, Michel Salgado, ’Lobo’ Diarte, Ito, Ismael Urzaiz, Catanha, o  Miku (aún en activo) son algunos de los cientos de jugadores que pasaron por el Helmántico a lo largo de los años de  vida activa  del  estadio que se inauguró en abril de 1970.

Pero no solo los jugadores hicieron grande a la Unión; entre los muchos presidentes que ha tenido,  destacar a José Luis Paniagua,  que lo era cuando se logró el primer ascenso a la División de Honor; Francisco Ortiz de Urbina, que logró otro ascenso con Villanova de entrenador; o Juan José Hidalgo, que logró dos ascensos, uno con Juanma Lillo como entrenador y el otro con Andoni Goikoetxea en el banquillo, que lo fue ya en los últimos tiempos y  en cuatro  momentos  distintos; y por supuesto los entrenadores entre los que cabe destacar a José Luis García Traid, que tomó el equipo en Tercera División y en dos temporadas lo puso en Primera; Felipe Mesones, Benito Joanet , Villanova, Andoni Goikoetxea, García Remón,  Juanma Lillo o los de la casa, exjugadores,  Jorge D´Alessandro,  Alves o Balta, entre otros.

Entre los logros más destacados de La Unión, el primero de ellos fue estar siete temporadas ininterrumpidas en Primera División tras el primer ascenso, en una de las cuales estuvo a punto de clasificarse para la competición europea o acceder a semifinales de la Copa del Rey en la 76-77; otros momentos históricos fueron  las victorias en el Bernabéu por 0-1,  en el Camp Nou por 1-4, y en el Helmántico frente al Barcelona, de nuevo, por 4-3; frente  al Valencia 6-0 o frente al  Atl. de Madrid por 5-4.

Ahora se echa de menos el colorido con el que algunas aficiones, que acudían mayoritariamente a Salamanca acompañando a sus equipos, inundaban la ciudad: Atlético de Madrid, Betis, Valladolid, y muy especialmente R. Sociedad y Sporting de Gijón.

Hace escasas fechas, el mayor mito del Unionismo, Jorge D´Alessandro –un argentino que llegó a Salamanca y a punto estuvo de dar su vida por defender los colores de la Unión al perder un riñón tras una grave lesión durante un partido contra el Athletic de Bilbao y que una vez recuperado,  desoyendo los consejos médicos, siguió defendiendo nuestros colores, para quedarse después “acá” como un salmantino más– en su visita a Hinojosa hizo un llamamiento público en  favor de la recuperación de la Unión empezando desde abajo, desde la Tercera División, dado que, en su opinión, el Unionismo sigue vivo y sus raíces intactas.

No será fácil, pues en los últimos años el futbol de élite ha tomado unos derroteros  que a las ciudades pequeñas les hace casi imposible la  subsistencia dado que cualquier fichaje se tasa en cuantiosas cantidades de millones de euros. Mientras tanto, al circular frente al Helmántico, le miraremos con nostalgia y  seguiremos recordando  aquellas ‘concentraciones’ antes de cada  partido en uno de los mesones frente al estadio de la hinchada vitigudinense donde se tomaban unas copas de aquel licor que en el Carrusel Deportivo decían que era “cosa de hombres” y se hacía acopio de farias para pasar la tarde disfrutando de un futbol del mejor nivel de aquellos años.

Ojalá el Helmántico despierte un día del sueño actual y el grito  de ¡Hala Unión! vuelva a ser el grito que empuje al equipo hacia unos éxitos deportivos de los que solo los problemas económicos lograron apear a nuestra UD Salamanca.