Lunes, 11 de diciembre de 2017

Es lo que hay…

He tenido algún reproche acusándome de dureza y pesimismo sobre la exposición que hacía el pasado domingo en ESPACIO VITAL II refiriéndome a los achaques que sufrimos los seres humanos cuando llegamos a una avanzada edad. Solamente puedo argumentar en mí defensa que tenemos que asumirlo, pues…Es lo que hay. ¿O, no?...

También yo me quedé muy sorprendido y agobiado  con la respuesta que me dio un buen amigo, con más de cincuenta años de experiencia y estudio en la observación de la Naturaleza. Cuando le pregunté: “¿Tú crees que hombres y mujeres son las primeras criaturas, verdaderamente armónicas sobre la Tierra?”. Y la primera respuesta que me dio me dejó anonadado: ”Solamente son un ensayo primario, insuficiente todavía, de la fuerza Divina Creadora Universal”. Y la segunda, ya me dejó para el “arrastre”: “Sólo el hombre y la mujer pueden serlo todo, miserables, desdichados, brutales, mezquinos, feos, malos, suicidas en su conducta y… sensatos, geniales, buenos, distinguidos, hermosos, ennoblecidos y casi tocando la semejanza divina…”.

Y no terminó así la cosa, sino que remachó inmisericorde. “El hombre y la mujer están con razón a la cabeza de todo el sistema, no sólo como la última obra maestra actual de la escala animal, pero no hay que olvidar nunca que una de las más maravillosas instalaciones biotecnicas del cuerpo humano y del animal es su sistema nervioso y la estructura del cerebro humano la última de las cuales es aún incomprensibles”…

-Y visto como está la situación actual del mundo mundial, lleno de guerras, conflictos, hambre, refugiados, asesinatos, malos quereres y elecciones repetidas en España, eso “de que la estructura del cerebro humano, aún es incomprensible… le da toda la razón a la dura exposición de mi amigo el estudioso de la naturaleza”… pero ¡es lo que hay!...  ¿o no?.

En el último capítulo de Espacio Vital IV prometo ser más suave. Aunque no pueda olvidar y, ya saben, ¡es lo que hay! Que los glóbulos blancos de la sangre se “coman” inexorablemente, a partes importantes del cuerpo humano, cuando éste llega a una cierta edad ¡que ca…!.

Anselmo SANTOS

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