Domingo, 17 de diciembre de 2017

Lo visto, visto

30/abril/sábado

Reunión familiar para bautizar a Rubén, hijo de mi sobrina Silvia. Nacido en Barcelona y bautizado en Valladolid. Extraordinario. La España común, sin patrias ni fronteras innecesarias. Leo declaraciones de José Álvarez Junco, catedrático de Historia del Pensamiento y los Movimientos Políticos y Sociales. Nacido en Viella, Lérida, y vecino de Madrid, acaba de publicar un libro, “Dioses útiles”, que sitúa en términos muy acertados la realidad histórica y política española. Álvarez Junco en declaraciones al diario “La Vanguardia” dice que “el principal problema de España sigue siendo Cataluña…La historia dice que en 1640 Portugal y Cataluña intentan separarse al mismo tiempo de la monarquía hispánica de los Austrias…Portugal lo consiguió porque le ayudó Inglaterra, que después no quiso convertirla en provincia inglesa. Los catalanes pidieron ayuda a Francia, que les envió un ejército, pero de ocupación…Cataluña se resistió y al final acabó sin aliados internacionales…toda una lección: el apoyo del exterior es crucial para la independencia…” Álvarez Junco dice que ante el porvenir él “sólo puede aportar…buenos deseos para que entre todos reformemos la Constitución de 1978 – la única de la historia de España consensuada por todos – en un sentido federal que permita una nueva etapa de convivencia”. Junco dice también que “por mucho que gesticulen partidos y políticos en la calle hoy se convive; sólo chocan las élites”. Hace una reflexión que merece que guardemos en la memoria: “La clase alta utiliza los nacionalismos, porque el dinero no tiene patria, la clase media se los cree y los inmigrantes lo sufren.”  

   O sea: que el pueblo llano, normal, la gente corriente, que trabajamos y vivimos gracias a nuestro esfuerzo, debemos quitarnos la venda de los ojos, nos dejarnos arrastrar por estos modernos predicadores, estos nuevos chamanes, y hacer las cosas con sentido común. No podemos ser el ejército de ellos en las urnas o en las manifestaciones de la calle para servir a sus exclusivos intereses. Patrioteros con el bolsillo abierto los hay en todas partes, y el descubrimiento de tanto ladrón así lo confirma.  

 

    1/mayo/domingo

       Mi amigo Leman me dice que lo que más le gusta de mis escritos es cuando hablo de pequeños sucedidos, de hechos cercanos, de los amigos comunes. Considera que es entonces cuando mejor expreso sentimientos donde él se ve reflejado. Como vive en el extranjero, Leman puede que tenga necesidad de acercarse a su tierra y a su gente desde el calor humano, desde la dulzura. Tal vez sea un sentimental y no lo sepa. Los castellanos y leoneses no llegamos a la morriña gallega, pero en el fondo, a pesar de nuestra pose de gente dura, seca y demasiado seria, a la hora de la verdad casi todos llevamos un poeta dentro. Leman sigue mi “picoteo” cada domingo, lo cual me asegura al menos un lector. No está mal en estos tiempos donde la palabra ha pasado a un segundo plano.

     Voy a Cañizo. Me espera mi hermano Virgilio, que vive en Francia y ha venido al bautizo de Rubén con su mujer Nicole. En el Molino, en el restaurante Alafes, le encargo una paella valenciana a Trini. Comemos toda la familia. Jornada perfecta en un día lleno de recuerdos. Uno nunca es el futuro, que no está asegurado; es hasta donde nos alcanza la memoria, el recuerdo. En Cañizo siempre se me junta el pasado con la emoción. Como es el día de la madre voy al cementerio con mi hermano. Regamos el boj. Yo leo, como siempre, los versos, los epitafios, que escribí a mis padres y escucho el canto de los pájaros que están anidando entre los cipreses. Hace sol, es un día luminoso, pero tengo la sensación de que en el cementerio siempre es de noche. Visito las tumbas de mis abuelos y otros seres queridos y me despido sin mirar atrás. En el cementerio la última mirada siempre la hago hacia el exterior. Manías.

   Al salir me deslumbran los campos llenos de vida, de verde intenso, de trigo y de cebada, y el amarillo embaucador de la colza. Las cunetas están ya saturadas de plantas silvestres, de cardos y amapolas. Hay muchas margaritas, millones de puntos blancos entre el verdor. Las aulagas ya están nerviosas para despuntar también. El rastro de varios aviones, vapor de agua mezclado con humo, marca la vía de los que van y vuelven haciendo la ruta España-América- España. El cielo es de un azul entre grisáceo y blanquecino, con tonos del azulete que mi madre le ponía a la ropa cuando la lavaba. El Camino de Santiago se alumbrará después, ya de noche, cuando las estrellas ocupen el cielo y se concentren como a borbotones. Es entonces cuando me suelo dar cuenta de que el cementerio es aún mucho más pequeño, que es una falsa realidad.

2/mayo/lunes

   Fiesta. Para que los trabajadores no pierdan los días festivos cuando coincide el fin de semana la autoridad, muy diligente en este caso, traslada la fecha al día siguiente. Por eso hoy siendo lunes es fiesta. Lo que aprovecho para ir con Jerónimo Rando y nuestras mujeres a Medina de Rioseco. Allí me espera Víctor Peral, prohombre de la Ciudad de los Almirantes, y su mujer, Lucía Valdenebro, un encanto tranquilo. Jornada llena de cariño, buen vino y mejor comida. Programa completo de turismo clásico y abrazos fraternos, entre ellos el aperitivo en los bares de la Rúa Mayor, esa joya porticada con mirillas en lo alto, para ver quién llamaba a la puerta, avanzadilla de los modernos porteros automáticos. Capilla de los Benavente y visita a los pasos procesionales El Longinos y La Escalera, pasiones que dan sentido a miles de riosecanos y emoción permanente a Víctor Peral; entre lágrima y sollozo el pecho entrecortado. Subimos también hasta lo alto de la torre de la iglesia de Santa María de Mediavilla. Desde allí Tierra de Campos se ve hermosa,  inmensa, de curvas suaves, de oteros amables, de ribazos amorosos y alturas casi imperceptibles. Hacia el sureste descubro Los Torozos, de montes y cerros cortantes, de un verde oscuro que le da la encina y la sombra de los pinos altos. El río Sequillo discurre desde el fondo a tientas, entre juncos y cañaverales, escondiendo el agua bajo una pátina verde ante la indiferencia de su malecón y la quietud de un cielo que perfila la altura de algunos árboles, pocos, varados en sus márgenes. También se ve el canal de Castilla, un reguero de agua artificial con 250 años de vida. Con el sol “este río tan bien hecho” desprende una luz plateada, que me lleva hasta los álamos de Gerardo Diego, aunque más escasos, más humildes, que los del Duero soriano. La grandiosidad de estas tierras la marca la propia torre, de piedra blanca, fuerte, segura. Aire barroco pegado al gótico. Desde lo alto veo la grandeza de la tierra; y cuanto más grande la siento más pequeño me veo. La altura hace diminutos a los hombres. Y todo, bajo la bóveda del cielo, una pluma volandera.   

       3/mayo/martes

      El Rey Felipe firma la disolución de las Cortes. Legislatura fallecida tras las elecciones del 20-D. De nada han servido los meses que nos han tenido entretenidos jugando al Indoveo” (“que bien te veo,/ para echar a correr”). Los señores políticos no se han puesto de acuerdo para formar una mayoría mínimamente estable que sostuviera a un Gobierno.¡Españoles, que somos unos españoles! Todas las voces hablan de fracaso y de desastre por tener que ir de nuevo a las urnas el 26 de junio, San Pelayo, el Santo Patrón de Cañizo.

     Pero yo pienso que no pasa nada, y que es mucho mejor volver a votar que los partidos hubieran llegado a pactos contra natura. ¿Las jornadas electorales no son una fiesta de la democracia? ¡Pues vamos de nuevo de fiesta! Además, a mi me gustan mucho las campañas electorales porque todos los políticos se entregan a la promesa, y eso reflota los ánimos más pesimistas. Que, como decía Tierno Galván, las promesas se hacen para no cumplirlas, de acuerdo, pero mientras tanto nos sentimos bien, relajados, convencidos de que el mañana será mucho mejor. Aún recuerdo una rueda de prensa en Valladolid de Manuel Fraga, a la sazón líder de Alianza Popular, en la que dijo que si ganaba las elecciones generales terminaría la catedral inconclusa de la ciudad. ¡ No me digan que aquello no fue genial! La catedral sigue como la dejó Juan de Herrera cuando la abandonó para construir el Monasterio del Escorial, pero por culpa de los votantes españoles, que no le dieron la victoria a Fraga…, que si no…tendríamos catedral completa, aunque hubiera que haber cambiado el Plan General de Ordenación Urbana y tirado medio centro de la ciudad.

   ¡ A votar!, que no pasa nada. Porque lo visto, visto. El problema es si los españoles nos ofuscamos en lo mismo y volvemos a votar lo ya votado, entonces bien que nos mereceremos los disgustos. Me recuerda esto un  sucedido en Cañizo hace varios años, y que me suele contar mi amigo Ángel Barrena. Dos del pueblo se empezaron a insultar durante la fiesta tras beber más de la cuenta y se citaron en La Reguera, una zona cercana al río Valderaduey, para pegarse, vamos, para solventar la afrenta a base de puñetazos. Otros del pueblo les acompañaban para ver como terminaba el litigio. Pero en medio del camino, antes de llegar a La Reguera, Luis de la Lomba no pudo esperar y le sacudió unos buenos mamporros a Elpidio Gutiérrez. Este, ante el cariz que tomó el asunto dijo: “lo visto, visto,  nos volvemos, no hay que ir a La Reguera”. Fue hábil Elpidio porque en La Reguera hubiera cobrado el triple.

    Pues eso, lo visto, visto. Si los españoles nos empeñamos y no sacamos enseñanza alguna de lo ocurrido, y volvemos a votar de forma semejante al 20-D nos van a llover mamporros por todas partes, muchos más que hasta ahora. Así que a esperar y ver si sabemos rectificar a tiempo como Elpidio Gutiérrez, natural de Cañizo, de mucho amor propio pero más inteligencia.

   Hoy se celebra el “Día de la libertad de expresión”. Concepto clave en un sistema libre y democrático. La Constitución del 78 lo deja claro en su artículo 20, 1 : “Se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

   ¡Qué bonito!¡Qué maravilla!, pero ¡qué difícil! Son tantos los enemigos de libertad de expresión que la verdad sólo es una entelequia, una ilusión, un ánimo. Los primeros enemigos de la libertad de expresión son los políticos, los que tienen el poder. La quieren de boquilla, y cuando lo que se expresa les favorece. Pero cuando pasa lo contrario remueven todas las cloacas para evitarla y destrozarla.

    Otro de los enemigos de la libertad de expresión es el lenguaje. Bajo su manto se inventa todo tipo de argucias, de falsedades, al amparo de palabras con doble sentido que confunden al pueblo. El lenguaje lo mismo sirve a la verdad que la esconde, igual la mete en recovecos inaccesibles que la sacrifica por intereses espurios o partidistas. La libertad de expresión de la misma manera que se ensalza en público se vilipendia en privado.

   4/mayo/miércoles

   Cumpleaños de mi hija Blanca. Alegría. 28 mayos. La vida se centra en los hijos, que dan sentido a todo: al esfuerzo, al cariño, a las emociones. Yo empecé a querer mucho más a mis padres cuando tuve hijos. Entonces me di cuenta de qué sentían ellos por mi. Uno siempre es prisionero de los sentimientos y estos sólo llegan con la experiencia personal. Como dice mi amigo el escritor Eduardo Keudell, “la experiencia no se transmite.” Por eso cada cual debe vivir su vida, sentir y conocer desde la práctica diaria, desde lo que ven ojos propios, desde lo siente el corazón de uno.  Los de fuera, y no tan de fuera, podemos sufrir, y ayudar, y contribuir, pero al final siempre es uno mismo el centro del universo.

 

   Cuarenta aniversario del diario “El País”, un icono a lo largo de este tiempo en el mundo de la prensa. Cuando salió a la luz en 1976 fue una bocada de libertad. En su editorial de presentación, titulado “Ante la reforma”, dice, entre otras cosas, que “este país lleva cuarenta años – exactamente desde el comienzo de la guerra civil –la normalización de su convivencia política…, en este primer número de un periódico que nace al amparo de una convicción irrenunciablemente democrática, hay que decir que la reforma política anunciada ni satisface las exigencias mínimas que el respeto a los principios de la democracia y de la libertad exigen, ni puede logar la adhesión de las nuevas generaciones de españoles”.

    El primer director del periódico fue Juan Luis Cebrián, que después ha devenido en ejecutivo con pocos remilgos, muy dado a cuestionar la libertad de expresión de otros y siempre abierto al negocio por encima de todo. Una cosa es predicar y otra dar trigo, y Juan Luis Cebrián hoy no es el paradigma de los principios con los que nació este periódico clave en la España democrática. Aprecia mucho más su sueldo y pluses económicos que la valía contrastada de muchos redactores del periódico.

  A Miguel Delibes le ofrecieron ser director del medio, pero no quiso. Es una anécdota, cuando el tiempo ya ha pasado. Pero no deja de indicar por dónde iban los empresarios que pusieron en marcha la idea: Miguel Delibes era un hombre liberal, moderado, abierto y democrático. Y había pagado su destitución por los jefes franquista como director de “El Norte de Castilla” por su defensa numantina del mundo rural de Castilla y León; un mundo olvidado, vejado y abandonado a la miseria.

      Faustino Benavente viene a desayunar a casa y me trae el periódico del aniversario. Destaca que la primera página es la misma de hace cuarenta años y un suplemento magnífico hecho expresamente con motivo de la efeméride. Mi enhorabuena a todo el grupo Prisa y a todos sus directores, cinco. Incluido Juan Luis Cebrián, que como director realizó un trabajo magnífico que no se puede olvidar. Que una cosa es una cosa y otra otra.    

   5/mayo/jueves

   Se me amontonan los comentarios, las frases, los hechos que me gustaría escribir. Pero me limito a lo sencillo, a lo mínimo, a lo escueto. Por ejemplo, tengo un apunte de estos días atrás, relativo a las cruces engalanadas que se ponen en Córdoba y Santa Cruz de Tenerife. Me parece un oximorón: una cruz adornada de flores y rosas es ajena a la realidad, no es posible. El sacrificio, la muerte, el dolor entre la belleza, la alegría, el color. Pero es un hecho incontestable en esta España que enhechiza, que envuelve, que maravilla. En el fondo puede tratarse del misterio cristiano, ese que convierte el agua en vino y la muerte en resurrección.

   Por la noche acudo a la fiesta de XX aniversario de la revista Castilla y León Económica. Un evento de altura, cultural y empresarial. También político, porque no hay salsa sin política, y mucho menos metidos como estamos en campaña electoral.

   En el salón de actos de la Feria de Valladolid 800 personas de Castilla y León emprendedora se dan cita en torno a Luisa Alcalde y Alberto Cagigas, dos periodistas que hace veinte años pusieron en marcha una revista que ha hecho fortuna. Eran unos jóvenes dispuestos a comerse el mundo desde el trabajo. Y lo han  conseguido. Un éxito. Antes de poner en marcha la revista me pidieron algún consejo, por mi edad y experiencia. Les dije que yo no daba consejos, sólo sugerencias. Me han recordado más de una vez que les situé en lo peor, que no fui muy alegre. Pero yo me acuerdo bien que les sugerí que todo lo que hicieran tenía que estar bien estudiado, que no hicieran nada al tuntún y que podían triunfar porque el camino estaba libre, que había un desierto. Estaba claro que no necesitaban consejos de viejo, porque sabían, intuían, que ganarían la partida. Y la han ganado. Ahora, veinte años después, todo el mundo  económico y empresarial se mueve en el entorno de estos dos visionarios, aún jóvenes, aún capaces de decir mucho en esta tierra muy poco dada a la iniciativa. Valorar en su medida a quien triunfa es obligación para hacer una sociedad mejor. Pues eso.