Lunes, 18 de diciembre de 2017

Asesinato de la reputación (II)

     Televisión Española emitió en septiembre de 1988 una larga entrevista con Margareth Tatcher, bestia negra a la sazón de la izquierda ibérica. Hasta ahí, todo normal... si no fuera porque las voces elegidas para traducir en off las palabras de la primera ministra británica eran las de las locutoras que doblaban en sendos programas de la misma cadena a los personajes femeninos más odiados del momento: Ángela Channing (la pécora de Falcon Crest) y la Bruja Averías. 

     Debilitar al rival político mediante el asesinato de la reputación puede hacerse de mil maneras. Las más habituales, baratas y eficaces son la mentira, la calumnia, la tergiversación y la ocultación u omisión de datos y hechos. Y también, los procedimientos más sutiles de sugestión indirecta e información subliminal. Hace treinta y tantos años, en la época en que dirigí la delegación de Radio Nacional de España en Baleares, participé en una comida de los directivos de Radiotelevisión Española en aquella Comunidad Autónoma con el director general, José María Calviño. Asistieron el secretario personal de Alfonso Guerra, al que apodaban Fali, y un representante socialista en el comité de control de RTVE. Pues bien, delante de mí se habló de cómo se esmeraban en hundir la imagen de Manuel Fraga. Lo que más les divertía no eran las tergiversaciones de sus palabras o sus hechos sino lo mucho que daba de sí resaltar determinados rasgos antipáticos de su lenguaje gestual o enfocar la cámara desde un contrapicado desfavorecedor. Sobra decir que fui fulminado de aquel cargo cuando dejé claro que yo no me prestaba a semejantes felonías.

    Para influir en las opiniones de las masas resulta más eficaz controlar los medios de comunicación que el Boletín Oficial del Estado. La izquierda conoce bien la importancia de la propaganda. RTVE está desde que la conocí en manos de socialistas y comunistas. Grosso modo, el reparto del pastel consistía entonces en que el PSOE (del brazo del sindicato UGT) se ocupaba de manejar la información nacional, y el PCE (luego IU y junto con CCOO), la información internacional. Ahora no lo veo desde dentro, pero es obvio que el panorama de la radiotelevisión pública se ha enturbiado más todavía con la irrupción de los autocalificados como nuevos grupos políticos, en particular los antisistema, lo más rancio del extremismo izquierdista.

   Entretanto, los canales de tv privados (privados de imparcialidad o dependientes de multimillonarios de izquierdas) y las hordas de guerrilleros-trolls dedicados a intoxicar internet intensificarán hasta las elecciones del día 26 su bombardeo con la munición ideal –el asesinato de reputaciones– mientras sus patrones hacen caja. Antonio Pérez-Henares, antiguo militante del Partido Comunista de España"Para la consigna no tienen rival. Lo mismo para destruir que para embaucar. La ley de Seguridad Ciudadana no ha amordazado a nadie ni conculcado derecho fundamental alguno pero con Ley Mordaza se ha quedado. A los ayuntamientos Podemitas les pasa algo parecido pero en contrario". Un forero de Periodista Digital, Arnau López, da en el clavo: "Lo verdaderamente sorprendente es la capacidad de convocatoria y seguimiento que tienen y que el resto, gobierno incluido, hayan sido incapaces de contrarrestar o simplemente informar de la bazofia informativa tóxica que está manipulando las mentes débiles de este pais...".