Domingo, 17 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

Puerta natural al Parque Arribes del Duero y centinela del Tormes

VILLARINO DE LOS AIRES |   Sus paisajes y patrimonio arquitectónico colocan a este municipio como uno de los de mayor proyección turística

u patrimonio paisajístico y arquitectónico se funden al unísono a lo largo del arribe del Tormes | CORRAL
 

EN DETALLE


Su paisaje entre dos grandes ríos, Tormes y Duero, y su patrimonio arquitectónico de construcciones tradicionales son algunos de los elementos de mayor atractivo para el vivisitante. Casi por cualquier ruta que se adentre en los valles de sus ríos y paso sobre riveras y regatos pueden observarse restos de molinos, chozos de pastores o corrales para el ganado. En su nucleo urbano destacan los miradores de la Faya o el del Duero, el Museso del Vino o bodegas tradicionales como la de Amable, auténticos vestigios de la historia más gloriosa de este municipio, integrado también por la pedanía de Cabeza de Framontanos, en la que destaca su iglesia en advocación a San Juan.

La Peña del Pendón
Uno de sus parajes más significativos es el conocido como Teso de San Cristóbal, cerro que muestra vestigios de civilaciones anteriores y cuyos restos han dado lugar a leyendas de cuevas o como la que pesa sobre la Peña del Pendón, gran mole granítica de más de 70.000 toneladas y que puede mover una sola persona si “es inocente de los hechos que se le imputan”. 

Villarino de los Aires es uno de los municipios del Parque Natural Arribes con mayor proyección turística. Enclavado en la puerta del espacio natural por su acceso norte, su enclave estratégico, allí donde confluyen el Duero y Tormes, parece haber sido la circunstancia que ha marcado los designios de este pueblo a lo largo de su intensa historia, un pasado glorioso del que por desgracia poco queda a la vista del visitante, pero que a escasa conversación con sus habitantes de mayor edad, se descubren algunas de sus singularidades.

Reminiscencia de ese pasado ya un poco lejano es el lenguaje que aún permanece entre sus habitantes. Procedente del leonés antiguo, esta particularidad no pasó inadvertida para Miguel de Unamuno, que tras uno de sus viajes por La Ribera ya cita esta característica: “Sí, sí, en Villarino, ése del burru que acarriaba la vinagri”, frase de una de las estrofas de esa canción que ha paseado a Villarino y al burro del tío Silguero por medio mundo.

Festival de folklore y BTT

Precisamente, en homenaje al mejor embajador de los villarinenses, el Ayuntamiento de la localidad ha organizado en estos días el I Festival de Folklore ‘El burro de Villarino’, evento con el que se ha pretendido rendir un homenaje a esta seña de identidad de la localidad, y a la vez promover el folklore tradicional con la participación de varios grupos de Castilla y León.

Bodegas tradicionales

También fruto de ese pasado glorioso son sus bodegas tradicionales, excavadas bajo la superficie del terreno y sustentado este con lanchones que a su vez se colocaban sobre una estructura de arcos de piedra. No se puede olvidar que hasta la llegada de la gran obra proyectada por Iberduero –la presa de Almendra y la central hidroeléctrica de Villarino–, los habitantes de Villarino se dedicaron principalmente al cultivo de la vid, el olivo y a la ganadería con rebaños de ovejas y cabrías, de ahí que su núcleo urbano y el término municipal en su conjunto sea un gran museo etnográfico con vestigios adornados por un paisaje de ríos, riveras y regatos entre laderas, y con molinos por doquier.