Sábado, 16 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

Arribes, el Duero más natural

El Parque Natural Arribes del Duero ha generado en estos 14 años una nueva marca para La Ribera o El Abadengo, incluso el Yeltes, la Ramajería y las tierras de Vitigudino, ahora también Reserva de la Biosfera
Arribes en la zona de La Code de Mieza con el barco de Vilvestre realizando uno de sus paseos fluviales por el Duero | CORRAL

La creación del Parque Natural Arribes del Duero en el año 2002 supuso un antes y un después para los habitantes de los 55 municipios que hoy se enmarcan bajo el epígrafe Comarca de Vitigudino, un territorio que aglutina varias comarcas históricas de identidad propia y que han visto en la marca Arribes el distintivo que identifica a las tierras de Vitigudino, El Abadengo, La Ribera o la Ramajería.

Atrás queda la ciudad de Viriato, el Duero comienza a configurar la zona más agreste de cuantas surca a su paso, un territorio en el que no hay tregua a la mediocridad y donde la huella dejada por el hombre se empequeñece ante la grandeza del paisaje. Llegan los grandes Saltos del Duero y su curso se abre paso en la Raya, más de 120 kilómetros de fayones y racheros que sus habitantes llaman arribes y que conforman el Parque Natural más extenso de Castilla y León con 106.000 hectáreas y 37 municipios, 24 de ellos salmantinos. Es a partir de este lugar donde comienza uno de los territorios más singulares de las provincias de Zamora y Salamanca, donde parece que el tiempo se detuvo en algún momento sobre las dos vertientes del gran río; del lado luso conocido como Parque Natural do Douro Internacional, constituido en el año 1998, y en la parte española, el Parque Natural Arribes del Duero, aunque siete años antes de su declaración, en 1995, gran parte de este espacio era considerado Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA); y en el año 2015 le llegaba un nuevo marchamo natural: Reserva de la Bioesfera ‘Meseta Ibérica’.

El Parque Natural Arribes del Duero ha generado en estos 14 años una nueva marca para La Ribera o El Abadengo, incluso el Yeltes, la Ramajería y las tierras de Vitigudino, comarcas históricas pertenecientes ahora al partido judicial de Vitigudino y que un día fueron del señor de Ledesma o del obispo de Ciudad Rodrigo. Esta nomenclatura administrativa nunca ha dejado satisfechos a los que siempre han sentido esa identidad propia inherente a su historia, pero si ha habido una marca o un marchamo con el que se han identificado casi todos, es con Las Arribes, espejo hoy de un territorio que avanza por la senda del turismo de interior. Sin olvidar sus propias raíces ligadas a la agricultura y la ganadería, sector este último que siempre tuvo cierta preponderancia por lo pobre de unas tierras asentadas sobres lastras, la ganadería parece imponerse definitivamente a los bancales, paredones o terrazas que sujetan la tierra en las laderas de los ríos que cosen este territorio.

Los olivares, almendreras y viñedos en estas zonas, aún aprovechados por ovejas y cabras en algunos lugares, han pasado a formar parte del paisaje como testigos de un pasado lleno de vida que ahora susurra a los viajeros mediante chozos, molinos, chiviteros, pilancas, corrales y apriscos de piedra. El Parque Natural Arribes del Duero suma a la grandiosidad de su paisaje su patrimonio arquitectónico, pero sobre todo, sus gentes –aunque cada vez menos, por desgracia–, su cultura y una forma de hacer y de entender la vida que hacen de este territorio algo inédito, singular e irrepetible, una reserva natural, sí, de la Biosfera, también, pero además llena de historias, de vivencias, sabiduría, costumbres y tradiciones, de personas que nunca se dieron por vencidas por muy difícil que se lo pusiera la tierra o las inclemencias del tiempo, de gente de la que emana hoy el espíritu de Las Arribes.

La marca Arribes

Sobre ese vasto territorio bajo el epígrafe administrativo ‘Comarca de Vitigudino’ se asientan 55 municipios siendo Vitigudino su cabecera, centro neurálgico que ofrece servicios a cerca de 18.000 personas. También importante es Lumbrales, capital del Abadengo, Aldeadávila en La Ribera o Villavieja en el Yeltes.

Cada uno de estos territorios conforman lo que hoy la mayoría denomina Arribes, el marchamo identificativo de un espacio natural de referencia, aunque por explotar, pues a pesar de sus 14 años a la espalda y aunque todos reconocen las posibilidades que presenta su paisaje, la vía férrea del Duero o el muelle de Vega Terrón, sus gentes echan en falta de la administraciones una mayor determinación, especialmente desde el ámbito regional.

APUESTA PROVINCIAL


La Diputación impulsa Las Arribes con la Reserva de la Bioesfera y la vía férrea

Creará un marchamo de calidad para los productos y servicios con origen en este territorio  y en breve adjudicará las obras de recuperación de la vía

La Diputación de Salamanca es la administración que ha decidido apostar fuerte por Las Arribes. Ya lo hizo en años anteriores con la puesta en valor de los castros vetones en Lumbrales y Yecla de Yeltes, además de intentar lo mismo con el de Saldeana, pero es en esta legislatura cuando ha abierto nuevas esperanzas sobre  reivindicaciones históricas de esta comarca: la recuperación de la vía férrea La Fuente de San Esteban – Barca d’Alva con fines turísticos.

A diferencia de un proyecto anterior de Vía Verde y que conllevaba el levantamiento de los raíles de esta infraestructura de finales del siglo XIX y catalogada Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en el año 2000, la Diputación de Salamanca adjudicará en los próximos meses las obras para la garantizar la seguridad de los senderistas que realicen el recorrido de sus últimos 17 kilómetros, tramo comprendido entre La Fregeneda y el muelle de Vega Terrón.

Para esta actuación, la Diputación tiene asignados 800.000 euros de su presupuesto. El objetivo es garantizar la seguridad de los senderistas en aquellos lugares donde la infraestructura presenta cierto grado de deterioro y que puede poner en peligro la seguridad de las personas.

Pero la apuesta de la Diputación por la vía férrea del Duero va más allá cuando hace unas semanas presentaba a los fondos Interreg un nuevo proyecto para la recuperación con fines turísticos de este trazado, ahora entre La Fuente de San Esteban y la estación de Almendra, enclavada entre los municipios portugueses de Barca d’Alva y Pocinho. El presupuesto total asciende a 3,5 millones de euros y la aportación de la Diputación alcanzaría los 527.000 euros.

Reserva de la Biosfera

La otra gran apuesta de la Diputación para Las Arribes es la Reserva de la Biosfera ‘Meseta Ibérica’, proyecto que ha impulsado a través de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial ZASNET, y que en junio de 2015 lograba el apoyo de la Unesco. El pasado 19 de abril el presidente de la Diputación, Javier Iglesias, mantenía en Saucelle un encuentro con 27 alcaldes a los que presentaba la creación del marchamo de calidad Reservad e la Biosfera ‘Meseta Ibérica’, marca que distinguirá en breve a los productos y servicios con origen en este territorio. Según Iglesuas, se trata de “promover un espacio común unido por una marca, que dé un valor añadido a los productos que tengan su origen en los municipios de la Reserva” de la Biosfera”.

Muelle fluvial en vega terrón

El muelle de Vega Terrón, en La Fregeneda, es un ejemplo de las posibilidades de Las Arribes y su escaso aprovechamiento. Turoperadores portugueses amarran barcos en este muelle español y dejan miles de turistas al año, pero no paran en Las Arribes de camino a Salamanca. Desde hace un tiempo la Diputación trabaja para rescindir la concesión a Vegater, empresa gestora, para dar un nuevo impulso a esta infraestructura.