Martes, 12 de diciembre de 2017

Lo psicosomático y lo psicógeno

A veces es muy útil comprender algunos conceptos sobre salud y enfermedad, que nos pueden afectar y que en las consultas de atención primaria con frecuencia no hay tiempo de explicar al paciente. Escuchamos que tal síntoma o malestar físico “es de nervios” o “por stress”, y la mayoría de las veces no se entiende qué significan esas expresiones.

Las diferencias entre los conceptos de psicosomático y psicógeno, o de origen psíquico, son fundamentales pues implican no solo tratamientos médicos y/ o psicológicos distintos, sino una actitud de colaboración distinta, por parte del paciente, entre un caso y otro.

Resumidamente diremos que se llaman manifestaciones psicosomáticas (síntomas o enfermedades) aquellas en las que hay algún daño físico en los tejidos u  órganos, en cuya etiología ha intervenido decisivamente el estado psíquico del paciente; desde hace décadas existen clasificaciones de lo que se han llamado “enfermedades psicosomáticas”: úlceras gástricas, alergias respiratorias, hipertensión arterial, algunas enfermedades de la piel, algunos síntomas auditivos, etc. En la actualidad estas listas de enfermedades psicosomáticas tienden a ser sustituidas, en amplios sectores de la medicina, por una actitud general “psicosomática” ante  la enfermedad; el principio general sería que en todo proceso de enfermar hay aspectos emocionales o psicológicos que intervienen en el origen y en la evolución. En cualquier caso en las manifestaciones psicosomáticas obviamente siempre tiene que haber un tratamiento médico.

Los síntomas o “enfermedades” puramente psicógenas serían aquellas patologías en las que si bien está involucrado el cuerpo, no hay en él ningún daño ni modificación física, que explique el dolor o la disfunción del paciente. El diagnóstico de “síntoma histérico” era el habitual en estos casos hasta hace unas décadas: disfunciones musculo-esqueléticas, dolores difusos, amnesias parciales, parálisis, algunas epilepsias, cefaleas, etc…son algunos ejemplos de manifestaciones de disfunción física que no va acompañada de ninguna patología orgánica. En estos casos, una vez excluidas las causas biológicas, se imponen los tratamientos psicoterapéuticos para tratar los conflictos psíquicos subyacentes.

Los servicios de urgencias, además de las consultas de atención primaria, están llenas de demandas de atención que con mucha frecuencia son expresiones de conflictos emocionales encubiertos de patologías físicas inexistentes.

Francisco Delgado. Doctor en Psicología. francisco.delgado3@gmail.com.