Domingo, 17 de diciembre de 2017

Barry Lyndon

(Suite para clave nº 11 de Haendel adaptada por L.Rosenman)

Algunos fines de semana, cincuenta años atrás, Rubén, también cien antes Verlaine y Rimbaud, frecuentaba Old Compton Street y sus aledaños. Mágica calle donde las haya. Pequeños negocios de puerta y única ventana de vidrios repartidos. ¡Cling, clong¡ (La campanilla). Dentro, chocolates Charbonnel, ginger candy, cigarrillos. Placas ovaladas esmaltadas en blanco: “God save the Queen”, “God bless you” junto a otras advertencias tan apreciadas por los ingleses: “Money begets money” o “Loose lips sink ships”. Beer mugs decorados con Yeomen o Beafeaters escapados de la Torre de Londres. Routemaster, black cabs, phone booths, etc. Todo en miniatura y dispuestos para ser colocados por sus compradores encima de algún piano o tele. Además: poster de Lennon, McCartney, Harrison y Ringo por doquier. En un rincón muchos newspapers. The Sun en primerísima fila. Gran titular: “Profumo Affair” y en recuadro, observado con extrema atención por la clientela, una Keeler muy ligera de ropa. ¡Cling, Clong¡. En la misma calle y un poco más adelante el Prince Edward Theatre en el que, durante dos o tres años, se podían contemplar en tres dimensiones dos únicas películas: “How the west was won” y “2001: A space odysey” Precios inalcanzables para el bolsillo de nuestro protagonista. Lo mismo respecto al “2 i’s Coffe Bar” donde actuaban Cliff Richard, Tony Sheridan y Hank Marvin. En la otra acera algún Pub, dos o tres Bed and Breaksfasts. Y, por último, a través de un estrecho corredor iluminado con luces rojas se accedía a una pequeña sala de cine X. Rubén allí se deleitó contemplando como saltaban en Saint Tropez, de roca en roca, unas ágiles francesitas. Hasta ese momento el protagonista de esta historia no había tenido ocasión de ver en su España, tan triste, a una mujer desnuda. Rubén se desempeñaba como “lector de español” en un Grammar School for boys cercano a Croydon. En concreto, Wallington. Y vivía a unas dos o tres millas de allí en Carshalton Beeches. Casa de huéspedes encubierta. No declarada como tal a efectos fiscales, supone. En todo caso, allí se alojaban enumerados según su importancia social: la jefa (inmensa y bebedora incansable de té), su inválido marido, un hosco hijo mayor (empleado de banco), su empalagosa novia (rolliza y siempre vestida de tules azules y rosas) y el hijo menor (alumno granujiento de la Grammar). Además, siguiendo el mismo criterio: un escocés que trabaja en la City, Rubén y un francés de la isla de la Reunión sin ocupación conocida. Anotaciones breves acerca de los menús: a) Breakfasts-every working day: corn and flakeys; b) public holiday day: porridge (en honor al escocés); c)   Sábado-lunch: beef stew and pudding; d) Domingo-lunch: deli turkey and rhubarb cakee); y e) Domingo-dinner: sobras de la semana. Take a bath: solamente, una vez cada tres días. Calefacción del dormitorio: a vending machine (USA patente nº 6308885). Los jueves después de cenar Rubén se sumaba al resto del personal para ver en BBC One el “Show de Benny Hill” (lechero en su juventud) admirado por Chaplin y por el que suscribe desde entonces hasta hoy. (Continuará)