Jueves, 14 de diciembre de 2017

Una Junta con olor a corrupción (Parte I)

Esta semana ha salido a la luz información sobre posibles irregularidades detectadas en la partida de “gastos diversos” de la Junta de Castilla y León del año 2014, que parecen evidenciar que se pagaron con dinero público copas, cines, boleras, multas de tráfico o incluso gastos en tiendas de ropa, pescaderías, supermercados o bazares chinos. Gastos que fueron llevados a cabo por miembros de la Junta de Castilla y León, esto es, por parte de quienes hablan de la necesidad de apretarse el cinturón, de austeridad, etc.

Antes que nada, cabe señalar que cada Consejería de la Junta posee dentro de su presupuesto específico un apartado para gastos de protocolo, viajes o dietas, pero sin embargo, el apartado “Gastos diversos” de la Junta está al margen de todo ello. Ahora desde el ejecutivo autonómico han de explicar por qué se han pagado entradas de cine, copas, peluquerías, perfumes o multas de tráfico con cargo a los presupuestos de la comunidad autónoma, pues no parece que tenga mucho que ver con la labor que han de desempeñar los consejeros. Pero vayamos desglosando estos gastos por partes.

Uno de los sectores que se habría llevado parte del presupuesto juntero de manera irregular habrían sido las casas rurales. Así, hay un pago de 638 euros a la casa rural madrileña Valle de los Abedules, y 382 a otra casa rural en Puebla de Sanabria por parte de la Consejería de Familia (que, visto lo visto, no sabemos a qué familia en concreto hace referencia la denominación de la consejería, quizá haya que empezar a leer el nombre con tono de El Padrino).

Otras actividades de ocio también se habrían podido beneficiar de estas irregularidades, pues a nombre de la bolera Bowling Zool de Valladolid hay facturas por valor de 93 euros pagadas por la Gerencia Regional de Salud. Asimismo, el cine también se ha llevado parte del presupuesto autonómico, pero no en subvenciones para realizar películas, sino para que los consejeros de la Junta las vean, habiendo varias facturas en salas de cine de Burgos y Valladolid por un total de 125’30 euros.

Pero unos de los sectores que se lleva la palma son las multas de tráfico, que se han concretado en doce facturas por un total de 3.477 euros (no sabemos si de chóferes oficiales o de consejeros o allegados de la Junta), habiéndose registrado también el pago de una factura de 421’50 euros a una empresa de venta y reparación de motocicletas en Palencia, que todo indica correspondería a la reparación particular de la moto de algún consejero de la Junta.

Pero si el gasto en multas parece alto, más aún lo es el gasto en supermercados, que asciende a 9.923’33 euros y de los cuales la empresa que se lleva la palma es la vallisoletana El Árbol, con facturas que oscilan entre los 6 y los 900 euros, que parecen indicar que algunos consejeros han estado haciendo las compras personales a cargo del dinero de toda la ciudadanía y, por lo visto, también se han pasado por los bazares chinos, de los que hay facturas por valor de 1.514’06 euros. En sendas carnicerías de Palencia y Segovia también se habrían ido 129’48 euros de la Junta, así como 305 euros más en Pescaderías Coruñesas, con sede en Madrid. Los gastos en pastelería sin justificar, por su parte, han alcanzado los 395 euros, que se realizaron íntegramente en establecimientos de Valladolid.

Y como para ir a comer hay que ponerse guapo, pues no han faltado los gastos en cosmética, con tres facturas por valor de 748’80 euros en Valladolid, o en peluquería, con 115’37 euros pagados a una peluquería de la ciudad de León. Para acabar el acicalamiento de algún que otro consejero (o consejera), 46’65 euros fueron pagados también a una perfumería. Asimismo, en una tienda de H&M fueron gastados 24’95 euros de la Junta, que se complementarían con los 11’75 euros de la bisutería Bijou Brigitte, o los 4’90 euros de una tienda de lencería. Y como con algo dulce todo sabe mejor, 6’10 euros de golosinas fueron pagados en dos tandas a cargo del presupuesto de la Junta (que por otra parte, hay que ser cutre para pagar las chucherías a cargo del erario público).

Pero si lo hasta ahora expuesto parece indignante, lo que se ha llevado la mayor porción de pastel ha sido la hostelería. Así, solo en restaurantes se pagaron en 2014 con dinero público 192.330’61 euros de manera supuestamente fraudulenta, en establecimientos bastante conocidos en algunos casos, como Casa Paca en Salamanca y otros tantos de la autonomía (El Caballo de Troya, La Perla o El Figón de Recoletos en Valladolid, Mesón Cándido y La Concepción en Segovia, Cocinandos en León, La Cántara en Palencia, o Don Ibérico en Burgos), o de fuera de ella (La Máquina y Casa Lucio, en Madrid), aunque también habría varias facturas de McDonald’s.

Y aunque a la élite de la Junta no le falte nunca la corbata, ello no quiere decir que no se vayan de copas. Y parece ser que hay un lugar preferido por los junteros para irse de copas, que es el pub Guantánamo de Valladolid, donde se han ido 1.128’50 euros de dinero público, con facturas que oscilan entre los 60 y los 340 euros (se ve que algún juntero cogió una buena borrachera a cuenta del dinero de todos).

La lista se cerraría con otros gastos que resultan llamativos, como los más de 1.000 euros pagados por “incineración de miembros” (vaya usted a saber de qué o de quien), o los 10.000 euros pagados a la empresa vasca Pictelium por “tecnología espacial” (no sabemos si Juan Vicente Herrera pretende viajar a la Luna).

Dicho todo esto, pese a lo indignante de la información, hay que señalar que no es la primera vez que a la Junta se le relaciona con prácticas corruptas, pero eso será un tema que trataré la semana que viene, cuando hablaré de más casos de corrupción en los que se ha visto o se ve envuelta la Junta de Castilla y León.