Sábado, 16 de diciembre de 2017
Alba de Tormes al día

Dos días de vivencias históricas importantes

Una excursión de dos días bien aprovechada, que nos ha permitido conectar con el siglo XVI español y con figuras importantes como Teresa, Juan de la Cruz, Cervantes, la princesa de Éboli y hasta con el pasado del ducado de Alba.

Tres lugares emblemáticos: Alcalá de Henares, Loeches en la provincia de Madrid; Pastrana en la provincia de Guadalajara.

Hemos podido pasear por la bella ciudad universitaria de Alcalá que conserva todavía muy bien toda la estructura antigua y el trazado de los Colegios mayores que la componían... su Calle Mayor, la casa natal de Cervantes, el convento de la Imagen donde estuvo varios meses santa Teresa organizando la vida carmelitana de unas cuantas mujeres...

La visita a Loeches obedecía a visitar el panteón familiar de los Duques de Alba, que fue construido por el padre de la duquesa recién fallecida en un convento de dominicas que había fundado en el siglo XVII el Conde Duque de Olivares, el cual también se halla enterrado allí. La estructura e idea arquitectónica es que respondiera o imitase el panteón real del Escorial... Y lo logra! Aunque, por ser todas las urnas funerarias de mármol negro, ofrece una sensación lúgubre muy fuerte. Pero digno todo él de la casa de los Álvarez de Toledo. Allí estaban los sarcófagos de los dos maridos de la duquesa última, y sus cenizas en la espera de hacerle la correspondiente inscripción. No toda la gente de Alba sabe esto ni ha podido visitar alguna vez este lugar.

Mientras que Pastrana en la provincia de Guadalajara tiene un pasado muy rico, también ligado a santa Teresa (hizo allí la sexta fundación en 1569) y Juan de la Cruz. Es el único lugar en que santa Teresa fundó en forma simultánea frailes y monjas, pero también la única fundación de monjas que levantó y suprimió en vida, a los pocos años, trasladándola a Segovia (1574). Son varios núcleos los que pudimos visitar dentro de una villa que conserva estupendamente las calles y edificios con mucho respeto y sabor antiguo: antiguo convento del Carmen (fraile) a las afueras del pueblo; el lugar de la fundación de santa Teresa hoy ocupado por otras monjas; la colegiata, con varios museos y el panteón de los duques de Pastrana; el palacio ducal de la princesa de Éboli donde también se hospedó santa Teresa.

La villa de Pastrana deja una impresión magnífica por el cuidado con que conserva todo y la atención que prestan al turismo. Una magnífica organización en cuanto a servicios y guías. Y, sobre todo, nos ha impresionado con cuanto orgullo hablaban una y otra vez de santa Teresa.

Sólo el pasear por sus calles estrechas, enrolladas y limpias es algo encantador. Verdaderamente han sido dos jornadas muy llenas y ricas de emociones, una experiencia importante que han enriquecido nuestro conocimiento de la historia de España y dela biografía teresiana. Posiblemente habrá que repetir esta excursión porque mucha gente no pudo enrolarse y se quedó con la gana de hacerla.