Martes, 12 de diciembre de 2017

Fermín Herrero: “Una vez desterrado el imperio de la verdad queda barrida la reflexión y todo es parloteo, consumo rápido…”

Interesante Lección Magistral del Premio Castilla y León de la Letras, dentro de la XVII Jornada de Periodismo y Literatura, organizada por la Fundación Duques de Soria

Herrero y Fonseca, en la calle Compañía

Un año más asistí a estas Jornadas, por invitación de su coordinador, el poeta y periodista Jesús Fonseca. Y una vez más me nutrí de las profundas reflexiones emanadas, en este caso, del poeta soriano Fermín Herrero, quien tuvo a cargo la lección magistral titulada “Hacia la verdad”.

El acto fe en el Aula Magna de la Universidad Pontificia y, tras la presentación de Jesús Fonseca, el escritor invitado empezó su disertación diciendo: "Lo dijo para siempre aquel cuyo nombre fue escrito en el agua, según reza, a petición propia en el lecho de muerte, el epitafio de su lápida en el cementerio protestante de Roma, John Keats: ‘la belleza es verdad; la verdad, belleza’. Y añadió, en traducción mía un tanto libre, para cerrar su oda ‘A una urna griega’: ‘es todo lo que necesitas saber sobre la tierra’. Es una sentencia enigmática que recoge el topoi clásico y nos sacude muy adentro".

Yo no paraba de tomar notas de las interesantes reflexiones propias y otras sustentadas por citas tan atractivas de Juan Ramón Jiménez, acerca de la verdad: “la poesía no puede nunca, aunque lo quiera, estar a la moda, porque la poesía es la verdad y la moda es la mentira”. En tal sentido, Herrero añadió que “con frecuencia, la verdad última arraiga sólo en el silencio, en el silencio que se guarda como un tesoro en lo más adentro de nuestro ser y la poesía debe preservar en la palabra ese silencio cardinal”.

Aclarando la insuperable dificultad de abordar el tema de la verdad absoluta, el poeta separó “el rastreo de la verdad absoluta, gnoseológica, trascendente que en general trataría de responder a la pregunta ‘¿qué es la verdad?’ de las verdades íntimas, a menudo intuitivas en su captación e intransferibles por afectar a cosas de mucho secreto, que diría Santa Teresa y también de la constatación de las verdades menudas, cotidianas, de andar por casa, fruto de la experiencia de la vida, que atenderían a la cuestión sobre qué es lo verdadero, opuestas, en consecuencia a las mentiras, las falsedades, las medias verdades, el disimulo, el engaño, la ilusión, la apariencia, la ocultación, el error o el barullo caótico, apabullante, del bombardeo de sobreinformación y que atañen de lleno a la práctica periodística, ya que una vez desterrado el imperio de la verdad queda barrida la reflexión y todo es parloteo, acción, consumo rápido, relleno, clichés, estereotipos, titular, negritas, flashes digitales… En cualquier civilización sana, aun amenazada como la nuestra por el nihilismo y el fundamentalismo, lo natural, de manera innata, pienso que es tratar de intuir la verdad, lo extraño es la indiferencia ante ella”.

En su profunda intervención, Fermín Herrero no quiso dejar de lado a Ortega y Gasset y su exégesis en torno a un trascendente pasaje bíblico, donde intervienen Pilatos y Jesús. Así se expresó el conferenciante: “Veamos cómo recrea, con su incomparable estilete verbal, Ortega y Gasset la conocida, capital escena para la recta intención de estas palabras entre Jesucristo y Poncio Pilatos relatada en la Biblia, en el Evangelio de San Juan, XVII,38: ‘Pero es ya razón sobrada para que nos hagamos la pregunta que una dramática tarde se hizo, en el pretorio, al justo de Galilea, que hizo el político, todo frivolidad, al hijo del hombre, todo corazón: Quid est veritas?’. Nadie sabe, naturalmente, y de ahí la resonancia a lo largo del tiempo de la pregunta retórica, irónica, de Pilatos qué es la verdad a ciencia cierta, aunque la imposibilidad de definición no implique que haya que renunciar al concepto, con lo que lo único factible es pertrecharse de aproximaciones procedentes de la teoría del conocimiento. Su abstracción, de fondo incognoscible, limita cualquier acercamiento a la categorización. Puede decirse que es una cualidad, como el color blanco emborronado de estos folios; o una relación, la que tengo con ciertas personas y sobre todo conmigo mismo; o un principio secreto en el seno doctrinario de las creencias: la Verdad con mayúscula, la más inalcanzable, la que le espetó Jesús a Poncio Pilatos y provocó su reacción: “Todo el que ama la verdad escucha mi voz”.

En presencia de los duques de Soria, la Infanta doña Margarita y don Carlos Zurita, que presidieron el acto junto Myriam Cortés, rectora de la Universidad Pontificia, y el presidente de la Fundación Duques de Soria, Rafael Benjumea, el poeta concluyó su magnífica conferencia citando al filósofo alemán Heidegger: “Y es que, cuidado, como subrayase Heidegger, y no vamos a ahondar en sus motivos, que juzgo atinadísimos: ‘la esencia de la verdad es la libertad’, de ahí que el ejercicio del periodismo enfocado hacia la búsqueda insobornable de la verdad y la no injerencia de las empresas sea un principio básico para garantizar la libertad de prensa, si no su fundamento”.

Doy mi enhorabuena al coordinador de estas jornadas y a la entidad organizadora por su amplia preocupación por acercar el mundo del periodismo y la literatura a los estudiantes que se están formando.

Jacqueline Alencar

Más información:

Los Duques de Soria presiden la XVII Jornada de Literatura y Periodismo en la UPSA