Lunes, 18 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

Un mirobrigense narra en primera persona en un libro su lucha contra ETA

Juan José Mateos San José fue integrante del Grupo Antiterrorista Rural de la Guardia Civil

Juan José Mateos, de espaldas por motivos de seguridad, en una reciente visita a Ciudad Rodrigo

La historia de la banda terrorista ETA se ha contado de muchas formas, y desde numerosas ópticas, desde que en 1960 comenzase su lucha armada con un atentado en San Sebastián nunca reivindicado. Dentro de esas ópticas, se ha narrado también la lucha contra la banda, pero nunca hasta ahora se había contado desde el interior de los grupos más especializados en la lucha antiterrorista.

El encargado de hacerlo es un mirobrigense, Juan José Mateos San José, que ha escrito por iniciativa propia un libro, Los Verdugos Voluntarios (Editorial Círculo Rojo), que en principio iba destinado a aquellas personas que como él tuvieron que luchar contra ETA (“pensaba que era hora de que alguien contara lo relacionado con este tema, porque nadie contaba lo que queríamos leer”), pero que está adquiriendo cierta notoriedad pública.

Según explica, después de leer muchos libros sobre el asunto, se animó a contar la lucha contra ETA desde dentro, porque “no debemos dejar que desde el entorno radical y desde otros puntos escriban la historia de nuestro país a su manera”, y porque “por todos los medios debemos evitar que nunca toda esta barbarie caiga en el olvido como pretenden ellos y su entorno”.

Como explica en el libro en el autor, “hay mucho que contar, dejo muchas historias en el tintero, algunas las dejo a conciencia según avanzo y a la vez leo mis diarios, lo vivo como si fuera en directo algunos detalles se pasan y aparecen posteriormente, es muy agradable en ocasiones pero en muchas de las vivencias, se cruzan imágenes muy desagradables que con el tiempo te agreden más incluso que sin duda que cuando las viví”.

Según narra en otro pasaje, “no pasa un solo día de mi vida en el que no me vengan recuerdos a la mente del daño que puede hacer un atentado, no sólo me refiero al daño físico, es un hecho muy duro y a veces no tiene remedio, el daño psicológico puede ser peor, para la víctima principalmente y sus familiares, es muy complejo tratar de explicar todo esto, por experiencia”, añadiendo que “por supuesto es imposible olvidar cuando has vivido tan de cerca cómo han asesinado a tantas personas y tantos compañeros”.

Sufrió un atentado a los 20 días de empezar a trabajar

Nacido en Ciudad Rodrigo en 1972, Juan José Mateos San José se marchó al Ejército en 1990. Cuatro años después, opositó para entrar en la Guardia Civil, lo que consiguió, saliendo de la Academia en junio en 1996. Su relación con ETA no pudo empezar de una forma más dramática: cuando sólo llevaba 20 días como Guardia Civil, fue uno de los 33 heridos en un atentado cometido por ETA en el aeropuerto de Reus, dentro de una campaña de atentados de la banda contra varios puntos turísticos de la costa de Cataluña.

Tras medio año de recuperación (sufrió tres operaciones en la cabeza), se reincorporó al Cuerpo, esta vez en Burgos, donde se inscribió en el durísimo Curso de Adiestramientos Especiales que le dio acceso al Grupo Antiterrorista Rural (GAR), la unidad creada “para combatir a ETA”, desde el que vivió en primera persona la lucha contra la banda armada a partir del año 1999.

Precisamente, en Los Verdugos Voluntarios, Juan José Mateos narra con todo tipo de detalles el durísimo período de formación, como los entrenamientos cargado con un pesadísimo equipo o cuando los despertaban en mitad de la noche –sobre todo en las semanas iniciales-, y posteriormente, todo tipo de vicisitudes en su trayectoria profesional, como por ejemplo los largos y tediosos apostaderos a la espera de un movimiento que permitiese avanzar en una investigación (destaca aquel en el que, en medio del monte, empezó a hablarle una persona que resultó ser de La Alberca, teniendo que fingir ser un observador de pájaros).

A la hora de poder elaborar este libro, Juan José Mateos ha tenido como su fuente principal sus propios diarios, en los que ha ido anotando las experiencias vividas y sufridas, reseñando asimismo “atentados, operaciones en contra de ETA u otras noticias e la que el terrorismo estuviera presente”.

En el volumen –que ha tardado tres años y medio en preparar- se entremezclan la historia general  en orden cronológico de la banda -comenzando por hablar de las reivindicaciones “sin fundamento histórico” - y su propia historia personal, con un ritmo trepidante en el que no se evita hablar de los momentos “más duros”, como son los atentados más sangrientos de la banda o los enfrentamientos armados que tuvo el GAR contra ETA.

Además, también se van desgranando detalles muy interesantes sobre cómo era el ambiente en cada momento en la sociedad vasca, en momentos incluso como las fiestas de los pueblos en verano, sin olvidar por supuesto la violencia callejera.

Como dato llamativo, en el volumen no aparece el nombre de ninguno de esos verdugos de ETA, ya que considera que sería hacerles un “homenaje” a los autores de 2.472 atentados con 857 víctimas mortales. A partir de los datos que se aportan de atentados, detenciones o terroristas que murieron mientras manipulaban bombas, el lector sí que puede ‘adivinar’ en algunos casos de qué etarras se trata.

Hay críticas a la atención de las administraciones a las víctimas

Como apunta Juan José Mateos San José, el libro nació con la idea de que “la sociedad conozca de primera mano lo ocurrido, siendo mi intención enaltecer a las víctimas y todos los que han logrado dejar a esta mafia en la situación actual”.

Durante el volumen, tiene palabras de crítica para el abandono por parte de las administraciones hacia las víctimas, especialmente dentro de la propia Guardia Civil (como que no se crease un gabinete psicológico de ayuda a las víctimas hasta el año 2011). En este ámbito, también se critica que a veces los agentes se convertían en objetivo fácil para ETA al ser obligados a repetir rutinas, por ejemplo a la hora de ir a proteger edificios públicos, y que los materiales a veces no eran los más adecuados (apunta que los superiores que les pedían que “el ciudadano a poder ser no note la falta de medios”).

Al autor le ha pillado “de sorpresa” la repercusión que está teniendo el libro fuera del ámbito para el que fue concebido. Así, la primera edición de 600 ejemplares se agotó rápido, y ya acaba de salir la tercera. En Ciudad Rodrigo, el volumen se puede encontrar en las principales librerías. A partir de esa repercusión, el autor se ha animado a empezar a preparar otro volumen sobre la misma materia, “más conciso, y con testimonios”.

Respecto a su vida profesional, como suele ocurrir con todos los que ingresan en el GAR, el trabajo acabó pasándole factura física, por lo que en 2005 se vino a Ciudad Rodrigo a trabajar en el sector de Tráfico de la Guardia Civil. Sin embargo, el ritmo en la zona era demasiado tranquilo, por lo que cuatro años después, decidió hacer un Curso de Policía Judicial y se marchó a San Sebastián, donde reside desde entonces, aunque se acerca a Ciudad Rodrigo con frecuencia. Dentro de esta vida actual, todavía sigue siendo ‘tabú’ mencionar que es Guardia Civil.