Jueves, 14 de diciembre de 2017

Entre supervivencias y bochornos

Tengo la necesidad de teclear en este puente del trabajador que hoy termina, el bochorno, la vergüenza, el rubor y la desazón que nuestra clase política nos hace sentir tras el fracaso y la incapacidad de dar forma de gobierno al mandato ciudadano.

Esta suerte de Paracelsos de plastilina, no han tenido los atributos necesarios para romper con lo antiguo, lo pasado, y ofrecer a un deseoso pueblo español nuevas formas y estrategias productivas. Daba la sensación equivoca que estaban en la línea de transforma el plomo en oro, pero todo ha quedado de nuevo en barro fangoso.

Yo colectivizo la culpa, ahora que ellos se encargaran de despatrimonializarla para endosársela al que más les pueda hacer pupa según dicten las encuestas y los sesudos análisis. Pero tecleado esto, es cierto que el peso de la falta hay que distribuirlo en mayor cantidad dependiendo de la mochila y el portador, pero como siempre aquí  sufren los mismos, España y sus españolitos.

Y es que después de meses de infames estrategias, ahora toca segundo acto. Ese en el que el PP se cebará con Ciudadanos, el PSOE con Podemos, Podemos con el PSOE, y todos contra el PP.

Porque si me apuran, esto no es más que la historia de una supervivencia anunciada revestida de sonoro patinazo. Que además intentan maquillar con una campaña “sostenible” y así pasarnos la pelota de su desmaña.

No me entra en el caletre que a quien se le ha encargado un trabajo y lo hace mal, o simplemente ni se molesta en hacerlo, tenga la faz tan pétrea como para pedirnos el volver a intentarlo. Es de P.Tinto…

Yo les pediría que por decencia no hagan campaña, que descansen. Que llevan más de seis meses en el tajo campañil, y me da en el hocico que el pollino va a volver con las mismas alforjas. Aunque todo hay que decirlo, repletas de narices tapadas y de un sumo hartazgo del respetable que debería preocupar, y mucho, al olimpo político.

Sospecho que al final el torie Disraeli va a tener razón con ese “el mundo está harto de estadistas a quienes la democracia ha degradado convirtiéndolos en políticos”.