Jueves, 14 de diciembre de 2017

Cumpleaños Sanitario

Desde que en 1986, año en que se promulgó la Ley General de Sanidad y se sentaron las bases legales de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) han pasado treinta años. Es decir, el sistema sanitario español que constituye uno de los pilares del Estado del Bienestar ha cumplido tres décadas de consenso nacional; la diferencia significativa con respecto a los otros pilares en los que no ha existido. Esta puede ser la causa de su progreso y proyección internacional.  Aunque hay que ser conscientes de la escasa coordinación y colaboración entre los distintos Sistemas Autonómicos de Salud, hasta el punto, que desde fuera se ve como un sistema fragmentado, en su organización, gestión y su funcionamiento. En su crecimiento ha imperado la oportunidad y la descoordinación entre las diversas Administraciones faltando algo, que ahora con los años es una realidad y una de las mayores debilidades del SNS, no existe una cartera de servicios única, existen dificultades para compartir compromisos y pacientes y, lo más grave, esxiste un déficit en la corresponsabilidad con la misión del SNS, mejorar los niveles de Salud de los Todos los españoles con independencia de su origen geográfico y de donde cotice y pague sus impuestos. En este sentido, el Consejo Interterritorial de la Salud como órgano que debe asegurar los principios de colaboración y coordinación sanitaria ha logrado escasos resultados y se ha convertido en un órgano de encuentros sin resultados operativos y efectivos. Hasta tal punto se ha llegado  que algún@s de Sanidad ha dado por bueno su paso por el ministerio al conseguir algún consenso sanitario. El resultado de esta dinámica básicamente administrativa y política se pudo sobrellevar por estar enmarcada en una época de bonanza económica; pero ahora, en época de vacas flacas, toca gestionar para conseguir que el sistema sea sostenible y hacerlo con los mismos recursos sin reducir la Calidad Asistencial y la Seguridad del Paciente.

Siendo consciente de la gran fortaleza de nuestro gran sistema sanitario, en mí opinión tiene ya algunas debilidades: la atención a los pacientes crónicos y pluripatológicos por la falta de previsión en relación con la organización de los recursos necesarios para atender la cronicidad. Las listas de espera que son cada vez más desesperantes y, que siendo un fenómeno multicausal, su origen está en la falta de profesionalización de la gestión, que ha conllevado una falta de colaboración y coordinación entre los niveles asistenciales, lo que ha supuesto una excesiva demanda y utilización de los servicios en general y de urgencias hospitalarias. Convirtiendo a una puerta de entrada excepcional en habitual. A estos hay que sumar la escasa colaboración entre lo sanitario y lo social porque se sigue sin abordar de manera adecuada la Atención Sociosanitaria.

A pesar de ello, disfrutamos de un gran Sistema Sanitario que ofrece servicios de calidad y con Seguridad para los Pacientes; pero hay que asegurar su sostenibilidad, que está en riesgo y es necesaria la concienciación de todos. Los profesionales para reducir los gastos innecesarios, depurando todo aquello que no tenga evidencias de efectividad. Los pacientes que deben responsabilizarse de su Salud y tomar parte activa en la gestión de sus procesos y autocuidados. La responsabilidad de hacer sostenible el SNS pasa por la responsabilidad y el compromiso social de todos sus protagonistas, administración, profesionales y pacientes. Porque el SNS es un sistema social que nos permite tener garantizada la atención sanitaria para mantener el valor más preciado de las personas humanas, la Salud. Su trascendencia es tanta que su ausencia, impide trabajar, excluye socialmente y no permite Disfrutar de la Vida. Salud…

 

JAMCA