Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Déjà vu o más de lo mismo

En esta Salamanca, disfrazada para la ocasión de la Verona del siglo XVI, se confirma lo que todos temíamos, una nueva convocatoria de Elecciones Generales. Los politicos, inútiles para alcanzar un pacto de gobierno, colocan su interuptor en modo “posturero” - si es que alguna vez lo tuvieron situado en otro diferente - pero la vida sigue a pesar de ellos. Al igual que durante aquel siglo mientras Magallanes terminaba de dar por primera vez la vuelta al mundo, Francisco Pizarro conquistaba México y los ejercitos de Carlos V saqueaban Roma, Romeo y Julieta sufrían su imposible amor y terminaban suicidandose.

Y es que la vida, es algo que sucede mientras nosotros tenemos otros planes. Por eso, mientras Rajoy presenta a su nuevo jefe de campaña, Manos Limpias (pero no tanto) comienza a liquidar sus activos. Mientras sube el paro, Podemos comienza a ordenar sus listas electorales. Mientras Carmen Chacón renuncia a ser cabeza de lista del PSC al Congreso por Barcelona, China aprueba una restricitiva ley que regulará el trabajo no sólo de las ONG, tambien de asociaciones empresariales e instituciones académicas extranjeras que quieran desarrollar sus trabajo en el país, en una muestra más de ese tan carareado avance hacia la democracia. Y mientra el Atlétio de Madrid gana al Bayern Munich, los de Albert Rivera dan por finalizado su “pacto” con el Partido Socialista. De lo que parace que nadie nos librará es de una campaña cuajada de reproches y culpabilidades cruzadas, de cargantes “y tú más” que con mucha probabilidad nos llevara al mismo sitio del que partimos.

El caso es que esta Europa nuestra, perpleja por la falta de profesionalidad de nuestros políticos, pasa de puntillas sobre un  tema que puede tener perversos efectos a medio y largo plazo, es por esto que el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama a visitado el viejo continente, tiene mucho interés en dejar bien atado un “misterioso” acuerdo de libre comercio antes de terminar su mandato. Se trata nada más y nada menos que del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP), un tratado que gana apoyos entre los gobernantes en la misma medida que lo pierde entre los ciudadanos, cada vez más mosqueados por el secretismo con que se maneja.

El TTIP es un acuerdo puramente económico y comercial, un acuerdo que pretende equiparar normativas de todo tipo entre Estados Unidos y Europa. Si dicho tratado se llega a firmar, los derechos laborales de los ciudadanos europeos serán los mismos que tienen los norteamericanos, es decir escasos.También el derechos a la salud o la educación se verán afectados, es decir seriamente privatizados, nuestros alimentos y medicamentos estarán sometidos a controles mucho menos rigurosos porque las empresas trasnacionales gozarán de enormes ventajas frente a las nacionales, y así un largo etcetera que no conocemos en su totalidad, porque es practicamente imposible para un europeo de a pie acceder al texto del documento. Se constituirá el área de libre cormercio más grande mundo, con cerca de 850 millones de consumidores potenciales. Y todo esto prodría sueceder mientras los extranjeros abandonan nuestro país por falta de expectativas, mientras continuamos escondiendo a los refugiados en Turquía, mientras nuestras vidas tienen otros planes.

Paciencia, grandes dosisi de paciencia, para soportar un déjà vu de campaña. Aldous Huxley, el escritor britanico y autor de “Un mundo feliz”, afirmaba que: La eficacia de la propaganda politica y religiosa depende esencialmente de los métodos empleados y no de la doctrina en sí misma. Las doctrinas pueden ser verdaderas o falsas, pueden ser sanas o perniciosas, eso no importa. Si el adoctrinamiento está bien conducido prácticamente todo el mundo puede ser convertido a lo que sea. ¿será verdad?