Lunes, 11 de diciembre de 2017
La Sierra al día

Tradición y belleza a raudales en el día de San Marcos de Cepeda

Vecinos y visitantes disfrutan de la 'Bendición de los campos' y los bailes tradicionales, además de la tradicional Misa Mayor

El paleo, una de las tradiciones más arraigadas de Cepeda | Fotos: Rosa Gómez

Si hay un pueblo que vive la fiesta de su patrón con fervor y devoción es Cepeda de la Sierra. Muchos han sido los que se han acercado este fin de semana a esta pintoresca villa serrana para acompañar a mayordomos, autoridades y vecinos para vivir una de las tradiciones más ancestrales de la Sierra de Francia, la ‘Bendición de los Campos’.

Este año ha sido muy especial, ya que además de la celebración de la Misa Mayor, el  ofertorio de san Marcos, y las danzas se ha retomado la tradición de llevar en procesión al san Marcos, engalanado con flores y colonias, hasta su antigua ermita, custodiado por caballeria y jinetes venidos de distintos pueblos de la comarca.  La alcaldesa del municipio, Francisca Ciudad junto a concejales, sacerdotes y mayordomos, el tamborilero y el ‘guión’ o ‘gracioso’, danzarines y ramajeras encabezaban la comitiva a través de los campos en un día soleado de primavera.  

La ofrenda en la que participó todo el pueblo, tuvo lugar en la plaza mayor bajo una carpa instalada por previsión de lluvias. El pueblo reunido disfrutó de los bailes en honor a uno de sus patrones más emblemáticos. El paleo, el ramo y la botella, bailes típicos de la zona, formaron parte de las ofrendas. Uno de los momentos más emotivos del acto se vivió cuando los danzarines y ramajeras recitaron ante el santo sus ‘relaciones’, peticiones y agradecimientos en verso. Para muchos de ellos este año era la primera vez que formaban parte de las danzas, una tradición que ha recobrado vida hace unos años gracias en buena parte por la labor del ‘guión’, Antonio Hernández, más conocido como  ‘Cutu’.

Un año más, enraizando con antiguos ritos, el párroco realizó la ‘Bendición de los Campos’, para propiciar la fertilidad de los campos. Posteriormente el santo fue portado de vuelta en procesión a la ermita del Humilladero, ya que como es tradición, la vispera se había subido hasta la iglesia.

En esta pequeña ermita, en la entrada de Cepeda, permanecerá San Marcos, hasta que el próximo año los cepedanos vuelvan a festejar con devoción y fe, una de las fiestas más entrañables de la Sierra de Francia. Una buena oportunidad para conocer y disfrutar de la riqueza etnográfica, cultural y paisajística de Cepeda de la Sierra.

Rosa Gómez