Martes, 6 de diciembre de 2016

Pasión de niño por el fútbol...

En recientes declaraciones de Bilardo, entre otras cosas, reconocía que “el fútbol es mi vida. Si lo pienso me pongo a llorar, se me pasa la vida por delante: la imagen de mi padre llevándome de la mano, cuando nació mi hija, etc. El fútbol es mi vida. “Me olvidé de vivir”, como dice la canción de Julio Iglesias, por la pelotita”.

Es una constante, el fútbol y la niñez. En el libro de Arrigo Sacchi “Fútbol total”, relata: “… entreví una nube de humo levantándose en el horizonte. Era mi padre, que llegaba de la ciudad con uno de sus primeros automóviles. En cuanto lo vi, me puse de pie y corrí a su encuentro…. En el silencio de la llanura, abrió despacio la puerta y me miró sin decir una palabra. Detrás de la espalda escondía mi primer balón. Dibujó una gran sonrisa y me lo lanzó. Yo lo cogí y lo miré, maravillado. Lo hice girar entre las manos. Un balón nuevo, con olor a cuero, con una costura que ocultaba la cámara de aire. Lo sopesé, oliéndolo profundamente. Luego, riendo, bajo la mirada divertida de mi padre, le dí una patada y lo lancé a las nubes”.

Seguro que todos reconocemos alguna escena similar, el fútbol, el balón, el padre… Siempre el padre, en otros casos el abuelo, pero el recuerdo infantil del fútbol incorpora siempre los mismos elementos sentimentales. En mi libro “Apología del fútbol” relaté un capítulo sobre “El fútbol que aprendí en mi niñez”, allí “cerca de la aceña donde nació El Lazarillo de Tormes, en Tejares, había un edificio conocido por “El Reformatorio”. Tenía un pequeño campo de fútbol, irregular, de tierra…” (…) “Hacíamos apuestas y jugábamos “a durar” manteniendo el balón en el aire sin caer al suelo, utilizando todas las superficies de contacto… Son recuerdos de mi infancia. Quizás un modelo de vida por encima de los métodos utilizados en la actualidad. En la actual tormenta de confusiones, en las profundas tinieblas de ideas que se mueven en torno al fútbol, aquel fútbol optimista me sigue orientando como el viejo faro señala el camino a los barcos perdidos”. El fútbol es pasión pero, sobre todo, es uno de los mejores regalos de nuestra niñez…

Salamanca,  24 de abril de 2016.