Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cada año desaparecen 125 personas de la comunidad de Castilla y Léon

La búsqueda más antigua es la de un zamorano que hizo la mili en Melilla hace 42 años y no regresó

 

La Guardia Civil mantiene abierto el caso de un zamorano desaparecido hace 42 años

¿Cuántas personas desaparecidas hay en Castilla y León a fecha de hoy? Nadie lo sabe a ciencia cierta y solo la Secretaría de Estado de Seguridad tiene la llave: controla una base de datos que está viva y que desde 2010 se nutre continuamente de las entradas que llegan desde la Policía Nacional y la Guardia Civil. En ese movimiento de datos, y no en una falta de transparencia, justifican las autoridades, radica la dificultad estadística. Pero, para desesperación de las familias, la información oficial continúa siendo muy opaca y aseguran que les llega con cuentagotas.

El último informe realizado en 2013 por la Comisión Especial de Investigación del Senado cifraba en unas 14.000 las personas cuyas desapariciones sin causa aparente se denuncian cada año en España. Aunque, según los datos que maneja el periodista Francisco Lobatón, que preside la recientemente constituida Fundación Europea Para las Personas Desaparecidas QSDGlobal, en 2015 el número de denuncias de desapariciones en España está más cerca de los 20.000. De ellas, al menos unas 125 corresponderían a desapariciones ocurridas en Castilla y León.

La Carta

Lo que para las familias es falta de transparencia, para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es «prudencia». Lo cierto es que el Ministerio del Interior se ha resistido, al menos hasta ahora, a elaborar y hacer público un único listado oficial «actualizado y riguroso» al que tener acceso y se acoge, entre otras cosas, a la Ley de Protección de Datos. Ello ha llevado a las asociaciones de familiares a plantearse en serio la unidad de acción para tener más fuerza ante el Gobierno y que los desaparecidos dejen de seguir siendo un tema tabú del que no se tiene que hablar bajo los argumentos de no entorpecer la investigación o dar falsas esperanzas.

Reclaman transparencia, un fichero único al que puedan acceder, mayor coordinación y la creación de unidades especializadas en la búsqueda de desaparecidos en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, entre otras exigencias recogidas en la Carta de Derechos y Demandas Urgentes nacida del primer foro europeo de familias de desaparecidos celebrado el pasado noviembre en Úbeda. «Disponer de datos actualizados y accesibles es una de las reivindicaciones más urgentes por parte de las familias, es un objetivo prioritario poder acudir a una información diáfana oficial con la que poder trabajar y llegar a soluciones, porque sin la existencia de datos que se puedan consultar el fenómeno de los desaparecidos seguirá siendo algo difuso e inaprensible», indicó Lobatón. Ese es uno de los objetivos del convenio firmado por QSDGlobal con los ministerios de Justicia, Interior y Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que tiene una vigencia de cinco años.

Mientras el acuerdo suscrito el pasado 31 de marzo sobre el papel arranca, las asociaciones intercambian perfiles, datos y alertas con la esperanza de que la colaboración ciudadana, a la que siempre apelan y es una parte esencial en la investigación extraoficial, les permita obtener pistas que les conduzcan hasta sus seres queridos o, al menos, nuevos indicios que poder ofrecer para que se reactiven los casos.

Ocurre que, a veces, algunos promotores de páginas web bienintencionadas tardan en actualizarlas y mantienen perfiles de desaparecidos que ya han sido encontrados, algunos sanos y salvos y otros, fallecidos. O también hay casos en los que las personas que se fueron están bien y quieren permanecer en paradero desconocido para sus familias, pero esos casos resueltos no se retiran de las webs, generan confusión y restan credibilidad a tanto esfuerzo. «Hemos hablado de ello con la Secretaría de Estado de Seguridad como responsable de la acción, porque hemos constatado que no hay una cultura de retirar la denuncia por parte de las familias en estos casos. No obstante, creemos que no tienen que ser ellas, sino quien lleva las cuentas, quien tiene que dar noticia de que esta persona ha sido localizada».

Registros oficiosos

Subraya al respecto que en la Fundación que preside «somos muy rigurosos y estamos atentos diariamente a la evolución de los casos, de forma que en estos supuestos velamos la foto, sin sello, y la dejamos durante un tiempo para que los interesados sepan que esa persona ha sido localizada».

Francisco Jiménez, coordinador nacional de la Asociación SOSDesaparecidos, que tiene doce delegaciones nacionales una de ellas, en Castilla y León, y cuatro internacionales (Bélgica, Suiza, Francia y Portugal) señala que su organización trabaja también con sus propio registro de desapariciones, a falta de las oficiales «que tantas veces hemos solicitado al Ministerio del Interior sin conseguirlo». En el último informe a 31 de diciembre de 2014, recogieron en su histórico 32 casos de Castilla y León, 13 de los cuales se activaron en ese año. La comunidad figura en el puesto nueve de las desapariciones que les llegan. Andalucía encabeza la lista y Ceuta la cierra. En total, el registro general de SOSDesaparecidos superaba en la fecha de ese informe los 600 casos procedentes de todas España y en el año 2014 se activaron 250. El 54% de estas personas fueron localizadas con vida, el 30%, fallecidas, y el 16% continuaban en paradero desconocido entrado el año 2015.

Sin fecha de caducidad

Lobatón, padre del mítico programa televisivo ‘Quién sabe dónde’ recuerda que no todas las desapariciones que se producen se denuncian, y también que en un porcentaje cercano al 98% se resuelven, aunque siempre queda un remanente, que sitúa en unos 500 casos, que «se enquistan» y que se acumulan en años sucesivos en la base de datos. En la Jefatura Superior de Policía de Castilla y León insisten al respecto en que, por antiguos que sean, los casos «siempre están activos, no se cesa de investigar ninguno, ni se deja de buscar a un desaparecido salvo que se tenga constancia de su situación, tanto si está vivo como si se ha producido su fallecimiento». Incluso, señalan fuentes de la Unidad de Delitos Económicos y Violentos (EDEV), aunque la familia inste al juzgado para que declare el fallecimiento del desaparecido cuando se cumplen los requisitos marcados por la Ley –generalmente lo solicitan para poder poner en marcha la sucesión testamentaria–. «Incluso en ese supuesto, que se le declare judicialmente como fallecido, el registro de esa persona cuyo paradero se desconoce, sigue vivo en nuestras bases de datos».

Seguimiento

Es la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior la que se ocupa de fiscalizar cada caso y la que realiza un seguimiento puntual de los mismos a través de la base de datos PDYRH (Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin Identificar), donde figuran registrados todas las denuncias por desaparición. Las unidades que investigan las desapariciones tienen que dar cuenta periódicamente a través de PDYRH de las gestiones que se están realizando y de las novedades que pueda haber. La investigación sobre el paradero de una persona desaparecida, puntualizan las mismas fuentes, es integral «y se realizan todas las gestiones posibles y necesarias tanto en el territorio nacional como en el exterior a través de las unidades del Cuerpo Nacional de Policía» encargadas de la Cooperación Internacional. Los investigadores, tanto de la Policía Nacional como de la Guardia Civil coinciden en señalar que no se puede establecer un perfil tipo porque la casuística es tan variada como las propias personas que desaparecen. También se apresuran a desterrar el tópico de que no se les empieza a buscar hasta 24 horas después de presentada la denuncia. «Es inmediato y mucho más en el caso de desapariciones de alto riesgo, como las de menores», señalaron desde la Guardia Civil de Zona de Castilla y León. Una vez presentada la denuncia se hace una ficha de valoración para determinar si el caso es de alto riesgo (menores, enfermos, suicidas...), y pasa directamente a la Policía Judicial, o si es de riesgo limitado y se organiza el operativo de búsqueda.

En Zamora, los GEAS, apoyados por helicópteros y una unidad canina, han rastreado el río Duero a su paso por la capital en busca de un hombre desaparecido hace quince días. Al final han encontrado un cadáver. Casualmente, el apunte más antiguo de desaparecidos que tiene en su archivo la Guardia Civil es el de un zamorano que terminó el servicio militar en Melilla y nunca regresó a su pueblo natal, Losacio de Alba. Eso fue en 1974. El caso sigue abierto.

Fuente: El Norte