Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Manos Limpias

¡Cómo está el patio! Supongo que lo decimos por alusión al Patio de Monipodio, a donde llegaron Rinconete y Cortadillo, de profesión pícaros. La verdad es que está muy revuelto. Este mirador provinciano se queda estupefacto porque ahora resulta que las Manos limpias no estaban tan limpias. No sé si son blancas las manos limpias, pero estas manos si eran blancas, porque los ladrones de altura son ladrones “de guante blanco”. Se habían puesto guante blanco, de etiqueta. Antes los guardias civiles llevaban tricornio e iban en pareja. ¡que viene la pareja! decíamos cuando aparecían por el pueblo porque alguien había robado unas gallinas, y no se sabía si era un gitano o un paisano. Pero si lo cogían se lo llevaban a la “sombra”. Ahora los guardias también van en pareja, pero como hay mucho pícaro de guante blanco a veces aparece un batallón de guardias, sin contar los camuflafos; entran en una vivienda, a horas intempestivas unas veces, otras a plena luz del día y con expectación del público, la registran, salen con grandes cajas y cajones y acto seguido sacan a un señor honorable y lo meten en el coche policial o furgón, agarrándolo por el cogote. Y según de quien se trate a él o a ella, sobre todo si es cantante, los tratan con dulzura, o con brusquedad. Algunos de esos que se lleva la guardia civil, son señores de prestigio y dinero a quienes ha denunciado una asociación “sin ánimo de lucro” que se llama Manos limpias. Pero ahora resulta que la tal asociación, o mejor sus dirigentes y capitostes no sólo se lucran, sino que se forran. Y hasta puede ser que blanqueen su dinero en “paraísos fiscales”. Porque eso está de moda, o ha estado siempre. Porque cuando se tiene mucho dinero y no se sabe qué hacer con él lo mejor es llevarlo a Panamá.