Jueves, 14 de diciembre de 2017

Votos, embotellados

Todos o casi todos cuando nuestro DNI marcaba dígitos de dos cifras con la primera en uno, incluso a veces en dos, nos quejábamos airadamente contra todo lo que nos parecía injusto. Las cosas eran blancas o negras (mucho no he cambiado, pero el cristal de mis gafas si: ajusté la graduación). Según pasa el tiempo, aparecen gamas de grises e incluso de blancos.

Mis convicciones ideológicas anidan aún más dentro, y mis convicciones sociales, guiadas por mi edad y por mi "religión personal de vida" me hacen selectivo en fase sólo positiva, ¡se quemó el otro cobre!

Muchos o muchísimos, de los que ahora se auto proclaman estandartes de los movimientos sociales, no han luchado ni lucharán como lo hicimos nosotros por ideales; no han colaborado ni colaborarán en movimientos que impliquen pérdidas de cualquier riqueza personal, ya sea tiempo o dinero; eso sí, son palabreros y fotogénicos y quizás tengan algo de transgénicos.

Su lucha, no nos confundamos, es por ideales sociales y estos cambian según el estadio de vida en el que nos encontremos.

La ideología es una experiencia personal, una toma de decisiones y un posicionamiento ante la vida con una base en valores muy determinados y esperanzas muy arraigadas y cuando tienes esto difícilmente cambias de un carril a otro, ves más amplitud de miras, no te encierras a nada ni nadie, pero tampoco pones el dedo para que te coloque una alianza cualquiera.

Y la lucha social te sitúa, dependiendo como figure tú status en ese momento, es cambiante, depende de las responsabilidades, de la prosperidad económica , de las circunstancias familiares...

Ser de izquierdas ahora, es moda, tiene buena prensa, amplitud en las redes sociales,  y evidentemente está unido a la visión en blanco y negro que se tiene a determinada edad.

Pero  seamos coherentes, muchos de los dirigentes actuales se posiciona a la izquierda para atraer a toda esta horda de adolescencia y juventud, a la que no hemos dejado madurar por nuestro consentimiento absoluto, por ser muy manipulables y con ello conseguir los votos que le den el poder, su único objetivo. Siguen la pautas que ya usaron en esos centros de formación académica donde poco a poco inocularon su virus  y se quedaron con la vacuna y con ello con la potestad de cuando atajar la sinrazón.

Ahora piden un voto a los 16 años, si nos centramos en las exigencias legales sería posible. Pero todos, y más los que estamos imbuidos en la docencia sabemos que una generalidad no tienen madurez ni para atarse los zapatos, y no es su culpa, es la nuestra que no los hemos enseñado, se los hemos atado nosotros.

No podemos pedir responsabilidades a nuestros adolescentes cuando nunca se las hemos dado, desde nuestras casas hemos generado cómodos personajes de salón con "grandes" miras puestas en programas de TV patéticos o juegos de red.

Con lo que para no caer en otra incongruencia más (tienen potestad para aumentar pecho pero no un piercing, sí pueden casarse pero no comprar tabaco, sí pueden trabajar pero no tener una cuenta bancaria para cobrar su nómina...)

¡Por favor! Primero enseñémosles a ser responsables consigo mismos, en su ámbito más cercano y cuando esa evolución este conseguida, démosle la opción de votar, para que nadie les pueda manipular, para que nadie, solo, los quiera para poner su culo en la poltrona.

Y nunca se olviden que está izquierda de selfie, redes sociales, y juegos de congreso  está poco apuntalada ideológicamente, poco convencidos y comprometidos con su propia identidad ”bipolar”, por eso navegan a la deriva y cuando se posicionen  en la situación  que ansían, justificaran su egoísmo y la búsqueda de una vida más cómoda, sus ganas de poder, sus ansias de crear ignorantes a los que manipular, como hicieron los poderes dictatoriales y las falsas democracias de uno y otro color.¡ Qué se lo pregunten a Fidel, si es que aún vive! Pues hasta la muerte se falsea con una vida de incoherencias.