Lunes, 11 de diciembre de 2017

“Hay que intentar disfrutar de la gente que aprecia la buena música”

“Hay tantos tipos de artistas, que cada uno hace lo que hace, y lo defiendo porque lo lógico es que cada uno haga algo distinto, aportar algo”

Luismi Segurado, en una sesión de piano

Tras finalizar sus estudios superiores en Musikene (País Vasco), ha conseguido hacerse un hueco en el panorama del jazz nacional. Recientemente ha sido seleccionado para participar por segunda vez en el Festival de jazz de San Sebastián, el actual Heineken Jazzlandia, que tendrá lugar entre el 20 y 25 de julio, en el que compartirá cartel con músicos de la talla de Diana Krall, John Scofield o Brandford Marsalis.

Asimismo trabaja en su primer trabajo de estudio a trío, “Tritones y serendipia” (PKO,

Madrid) con Chuchi García al contrabajo y Aaron Castrillo a la batería. El día 13 de mayo también podremos verlo en la feria del libro (Plaza Mayor, Salamanca) acompañando al saxofonista Bob Reynolds, de la banda estadounidense Snarky Puppy.

Con “At shellys manne­o hole” de Bill Evans de fondo, Luismi Segurado habla sobre su música y su forma de entender el jazz:

­ ¿Que aspectos de la música te inquietan más? ¿Como definirías tu estilo como pianista?

Como digo siempre, que sea una música sincera, es lo que más me inculcó mi profesor de grado medio de aquí de Salamanca, a tocar solo lo que puedes, nada artificioso. Lo que más me interesa es que transmita algo, que sea bonito y me haga feliz, en el sentido de que tiene que ser algo sentimental, no sé, que no se base en la dificultad. Bill Evans puede hacer algo muy difícil, pero no es su objetivo, le ha salido eso porque ha coincidido, ahora existe una tendencia a la dificultad , sin entender el proceso que eso conlleva.

En cuanto a mi, quiero ser como Luismi Segurado, es lo suyo, pero claro, el modelo a seguir para mi es Bill Evans; al que más transcribo, al que mas estudio, etc. Al igual que yo, también venia de la música clásica y empezó a innovar desde ahí. También otros como Oscar Peterson, Red Garland o incluso Errorl Garner, gente que saca mucho del blues y tintes bluseros.

La música clásica siempre está presente, pero si tocas un estandar tienes que adaptarte, es sobre todo cuando compones cuando ves el compendio de todo eso.

­ El jazz se ha convertido en los últimos años en un género más abierto y con un mayor impacto entre el público, cada vez más es frecuente encontrar referencias al jazz en las músicas populares urbanas y cada vez está más presente en el panorama musical nacional. ¿Crees que se esta desvirtuando o se trata de un proceso de adaptación y asimilación del género?

Depende, es decir, siempre que se aplique y se haga es algo bueno, lo va a conocer más gente, pero si es verdad que hay mucha fusión de todo tipo de música. Bueno, en estos casos, me pasa que Alberto (Navales) u otros amigos se “enfadan” conmigo porque yo soy muy clásico en ese sentido, pero cuanto más se expanda, mejor. Hay ciertos puntos, en los que puede que no me guste que se junte con, por ejemplo, el flamenco. Pero yo, al fin y al cabo, lo junto con la música clásica, o eso creo yo... (risas).

Hay tantos tipos de artistas, que cada uno hace lo que hace, tengo que decir que lo defiendo porque lo lógico es que cada uno haga algo distinto, aportar algo. Lo que ha molado de la gente importante es que cada uno ha hecho algo suyo, si escuchas a Ahmad Jamal ves que como cada uno tiende a lo suyo, dentro de su época y su contexto, y ya si te pones con Coltrane o el free ya es mucho más original. Es lo normal, no vas a estar tocando toda la vida estandars, que también, pero ¿cuantas versiones de All the things you are puedes escuchar ahora mismo? Infinitas, que esta bien, pero eso es mas para jam session, a la hora de hacer un proyecto hay que ser original.

­ ¿Como músico crees que tienes unas ciertas responsabilidades respecto a tu música y lo que construyes?

Esto tiene un poco que ver con lo que hablábamos antes, en primer lugar tiene que ser sincero, tiene que ser algo mio y gustarme a mi si quiero hacer que le guste a la gente, creo que es el camino. No puedes ponerte a pensar directamente en la gente, tienes que pensar en lo que te gusta, en lo que puedes hacer bien para poder transmitirlo de una manera más fluida.

Hay que ofrecer lo que controlas, no vas a ponerte a tocar algo que no sabes o haces mal, para eso está el estudio diario. Pero más importante todavía es que te guste, disfrutar con lo que haces, sino esto no tiene sentido.

­ Como ha sido el proceso de construcción de tu trabajo, ¿cual es tu forma de componer? ¿Cual es el proceso por el que una idea se transforma en algo más real? ¿Existe alguna influencia reconocible en tu música?

Es un proceso muy lento y muy tranquilo, que no sea forzado. Lo que yo he hecho son temas que he compuesto a lo largo de años, uno de ellos hace siete años, uno que le dedique a mi chica y siempre se ha mantenido en el repertorio y seguirá estando hasta que me mande a freír espárragos (risas). Otros temas tienen tres o cuatro años. Son temas cortos salvo uno que es una suite y tiene varias ideas hechas de forma aislada. Cada compositor tiene su propio cajón de ideas, hay temas que salen y otros tienen un proceso de elaboración más largo.

El formato a trío permite usar muchos recursos, hay partes escritas y otras que se van construyendo, hay más improvisación, aunque hay mucho escrito, sobre todo en esta Suite. El resto es lo más habitual en el jazz, tema­improvisación­tema, pero se le suele añadir introducciones. Yo escribo la composición, se la toco a mis compañeros y les doy los cifrados. Hago una estructura base y le doy a ellos más libertad para que la composición gane, nadie sabe mejor que un contrabajista como se tiene que tocar el contrabajo.

­ Dentro de unos meses estarás tocando a trío en el festival de Jazz de San Sebastian, ¿Que su pone para ti como músico poder participar en un evento como este?

Me da mucha alegría. Desde hace muchos años voy allí con mi chica de vacaciones, alguna vez por San Sebastian, veía a la gente tocar, algunos que conocía, Javi Mayor, un contrabajista salmantino y le decía lo increíble que sería tocar allí y hace dos años se cumplió eso que para mi, en su día era un sueño, poder participar allí con mi trío y mis composiciones, por eso nunca tuve demasiada prisa, cuando tuviera mi proyecto me presentaría y así fue hace un par de años. Este año nos han vuelto a coger y es genial estar allí, un ambiente muy bueno, estar en la playa tocando con tanta gente, un piano de puta madre, un escenario genial, los técnicos y poder tocar con gente como Charles Bradley o Snarky Puppy, también algunos antiguos compañeros de allí. Pero como debería ser, el día a día es un poco más crudo.

­ Por último, ¿Crees que la cultura musical es rica en España? ¿Existe realmente un problema respecto a eso?

Está perdida completamente, una autentica vergüenza, pero bueno, así es esto y hay que admitirlo, si no lo admitiéramos estaríamos perdidos completamente. Hay que disfrutar de la gente que aprecia la buena música. Pero con buena música no me refiero a algo intelectual, generalmente la gente esta movida por cosas “televisivas” los cantantes que salen de programas. Es eso, el jazz mola mucho, la música clásica mola mucho, pero también en el rock o en la música que sea, cada uno tiene que encontrar su lugar, lo que no entiendo es como puede gustar de forma tan masiva lo que nos dan sin pararnos a pensar sobre ello.

En Salamanca la situación es un poco extraña. La música es para divertirse, pero por otro lado tienes que “fastidiarte”, hay que tener un compromiso con la música, estudiar diariamente e intentar crecer, y la gente en general se acomoda mucho, llega a cierto nivel en el que toca “bien” y se apalanca, y eso en ciudades pequeñas como esta es más fácil que suceda. Aunque pueda parecer un poco crítico, lo digo en el buen sentido, que la gente se de cuenta de que es algo fundamental, tenemos que hacer las cosas bien, con un mínimo de profesionalidad.

Texto: Adrián Besadas Filgueiras