Lunes, 18 de diciembre de 2017

Querido Diario...

Esta mañana han venido unas almohadas que tenía pedidas. Al ver las cajas me he imaginado que podía hacer con ellas un refugio para gatos. Una vez saqué las almohadas y las coloqué en las estanterías, cogí las tijeras grandes y un rotulador y diseñé un sencillo habitáculo, como una casita para muñecas. Metí las solapas de la caja hacia adentro y las pegué con celo ancho contra las paredes. Me quedé pensando en cómo hacer una puerta, si por arriba o por abajo. Los gatitos iban  a tener un suelo frío y muy rígido porque el cartel de la caja era duro. Recorté un trozo de espuma de dos centímetros y la coloqué a la medida del suelo. Parecía muy mullida. Había dos cajas, la otra era más pequeña. La utilicé para lo mismo pero en versión chiquita. Yo es que veo mucho Bricomanía. Luego metí una en la otra y así se me pasó el rato hasta que entró una clienta en la tienda. Las cajas las tengo ahí, en la trastienda. Cuando voy al baño tengo cuidado en no tropezar con ellas. Me causan un gran respeto porque posiblemente algún día sean  el hogar de un gatito, o dos.

 Bueno ahora voy al martes, a la opinión, para leer a Luis Gutiérrez que es quien escribe cosas importantes sobre la vida y sus consecuencias.