Sábado, 16 de diciembre de 2017

No lo olvides, ¡sé feliz!

Óleo desde la Sirinduela (La Alberca), de Andrés Barés.

Puedes estar triste, haberte equivocado, sentirte solo, ver que te dan la espalda, que inventan excusas para no estar a tu lado, y que cuando no te quieran lo sabrás, aunque no te lo digan, lo sentirás desde lo más profundo, porque la indiferencia jamás pasa desapercibida.

Pero a pesar de todo, no lo olvides, ¡¡sé feliz!!

Piensa que hay muchos que te aprecian, admiran y te quieren, pero has de recordar que no hay cielo sin tempestades,  caminos sin accidentes o relaciones sin decepciones, hay que encontrar fuerza en el perdón, esperanza en la lucha y amor en los desencuentros.

Valoremos la sonrisa y reflexionemos sobre la tristeza, no nos regocijemos con el éxito, sino aprender de los fracasos, que no nos desvíen los aplausos, pero sí tener alegría en tu interior.

No es una fatalidad del destino el ser feliz, sino ganar la batalla caminando hacia la intimidad de tu propio ser, sin sentirte víctima de nada y siendo el protagonista de tu propia historia.

Hay que cruzar desiertos hasta encontrar el oasis de agua salvadora, en lo más recóndito de nuestra alma, agradeciendo la vida al despertar cada mañana, a no tener miedo de tus sentimientos, teniendo coraje para oír un “no”, sintiéndose seguro ante las críticas, aunque éstas sean injustas.

 

Bravos en el Campo Charro, óleo de Andrés Barés

Busca también la felicidad en tus habilidades, captando la fotografía de un hermoso momento, el óleo de un entrañable rincón, el hacer poemas a las personas que amas, aunque éstas no los entiendan y se rían de ti, pero dá rienda suelta a todo lo que llevas dentro, para que crezca libremente y con alegría.

Sé valiente para decir “me equivoqué”, “perdóname”, “te necesito”, “te amo”, y que tu vida sea un jardín para ser feliz, sé amante de la alegría en la primavera, y en los inviernos busca la sabiduría, y si te equivocas de sendero, comienza de nuevo, es la manera de ser más apasionado por la vida.

Puede que descubras que la vida no es perfecta, así que usa tus lágrimas para regar la intolerancia, usa la paciencia y la serenidad.

Nunca desistas de saltar los obstáculos, abriendo las ventanas a la inteligencia, y sobre todo, jamás desistas de las personas que amas.

Mantén siempre la confianza en los demás, aunque los demás no la tengan en ti, incluso aunque usen el látigo más doloroso y cruel de la indiferencia.

Pero sobre todo y por encima de todo, sigue amando, pues la vida es el teatro donde se da ése espectáculo que nunca te debes perder.

No lo olvides. ”Sé feliz”.

Andrés Barés Calama

Otoño en la dehesa (Andrés Barés)