Lunes, 18 de diciembre de 2017

Al lorete

Hoy quiero orientar esta pequeño momento que tenemos vosotros/as, mis lectores y yo, para hablar de qué pasa cuando nuestro hijo/a o incluso, cuando nosotros mismos, adultos empezamos a fallar más de una vez, perdemos la ilusión por ir al cole, instituto o al trabajo.

Muchas veces la alarma suena cuando a un pequeño le queda una asignatura. Las manos a la cabeza, rápidamente a buscar unas clases de apoyo (que le ayuden a hacer los deberes, señores/as los deberes han de hacerse autónomamente, conduciendo, pero hay que crear responsabilidad y aprendizaje), hablar con el tutor, el profe… y un sin fin de actos impulsivos derivados de la ansiedad de estar fallando como últimos responsables.

Durante el día a día de mi trabajo puedo ver que una asignatura se atasque, no es el desencadenante de nada, sino que es un modo de aprendizaje. Si, de aprender a resolver problemas que ayer no lo eran, de que papá y mamá pasen más tiempo conmigo o se involucren más conmigo, de creer en uno mismo, en el esfuerzo y la capacidad, y en ver el factor suerte como la última opción que no en todas las ocasiones llega. En estos casos, nosotros/as siempre recomendamos cautela, trabajo y comunicación, pero no crear un drama. “Que le vamos”… a hacer el ser humano es muy tozudo para algunas cosas y siempre va a haber algo que nos requiera una mayor esfuerzo porque simplemente no nos gusta, le hemos cogido manía o no hemos nacido para ello.

Al lorete hay que estar cuando de repente se empieza a estar apático, cuando el carácter sale como la lava de un volcán o cuando de la noche a la mañana dejamos de querer ir a clase, de contar como ha ido el día y se empieza a pinchar en las asignaturas, esas que siempre se han sacado con un esfuerzo normal o mínimo. Esto que estoy contando es perfectamente trasladable al área profesional en la etapa de la adultez, cuesta pero nos movemos por ilusiones y la vida es ese tiempo que pasas intentando construir tu sueño e intentando colocar otro montón de piezas que te han llegado por sorpresa, eso es ilusión, cuando falla han de saltar todas las alarmas.

Al #EquipoEdukas no le llegan únicamente casos de malos estudiantes, problemas de comportamiento, TDAH... no, nos llegan familias comprometidas con la educación en todos los ámbitos, que quieren que sus pequeños y ellos mismos sepan resolver los pequeños problemas u obstáculos diarios que en su día no le enseñaron a resolver, esto puede ir desde aprender a hacer un mapa mental a aprender a comunicarse en familia, contar que tal ha ido el día y lo que es más importante hablar de sentimientos.

Si… al lorete, sentimientos, la última década nos hemos preocupado muy mucho de cuidar nuestro físico, pero ¿nuestra mente, quien la ha estado cuidando y alimentando? Nadie, si a ti te sale una mancha en la piel, que no tiene por qué ser nada grave, pero si te molesta estéticamente sabes que tienes que acudir al médico de familia y este te derivará a un especialista. Ahora lanzo la pregunta que llevo días haciéndome y que quiero que quede como reflexión; si te encuentras angustiado, nadie te ha dicho que era esto de crear una familia, si por tu cabeza los únicos pensamientos que se pasan están en base a la gama de grises más otro sin fin de casos hipotéticos ¿A quién acudes? #TrabajoSocial

Este es mi semanal beso para todos vosotr@s y no os olvidéis que esta vida esta para vivirla y la salud y el bienestar empieza por uno/a mismo/a